Steve Cahillane, consejero delegado de Kraft Heinz desde el pasado 1 de enero, ha decidido paralizar la escisión del gigante alimentario para concentrar todos sus esfuerzos en revitalizar el negocio.
"Mi prioridad número uno es devolver la compañía a la senda del crecimiento rentable, lo que implica asegurar que todos los recursos estén totalmente enfocados en la ejecución de nuestro plan operativo", ha explicado este miércoles en la presentación de Kraft Heinz. "Por lo tanto, creemos prudente suspender los trabajos relacionados con la separación y no daremos marcha atrás a las sinergias entre ambas empresas durante este año".
La escisión, anunciada oficialmente el pasado septiembre de 2025 bajo el mandato de su antecesor, preveía la separación en dos empresas. Por un lado, una entidad centrada en salsas, productos para untar y condimentos, que aglutinaría marcas como Heinz o Philadelphia; por el otro, una segunda entidad centrada en Norteamérica, que se quedaría con marcas como Oscar Mayers o Kraft Singles.
El nombramiento de Cahillane parece haber dado al traste con estos planes —al menos, por el momento—, dado que el nuevo CEO considera que la compañía se encuentra en situación crítica y existen asuntos más urgentes que atender.
Un plan de 600 millones para paliar la caída en ventas
Razón no le falta. Kraft Heinz cerró el ejercicio 2025 con una facturación neta de 24.942 millones de dólares, el 3,5% menos que en 2024, con un retroceso global del 4,1% en volumen. La caída de ventas es especialmente fuerte en Norteamérica (-4,9%), con estancamiento en Mercados Desarrollados (+0,1%) y un ligero repunte en Mercados Emergentes (+1,8%).
En cuanto al beneficio operativo, este ha caído un 377,4% hasta dejar un agujero de 4.700 millones de dólares.
El gigante estadounidense se enfrenta a una tormenta perfecta que amenaza la viabilidad del negocio: por un lado, la competencia de la marca blanca de los supermercados, que ha crecido rápidamente desde la pandemia, también en Estados Unidos, por el otro, el cambio de hábito de los consumidores, que ahora prefieren etiquetas limpias y productos más saludables.
"Muchos de nuestros problemas tienen solución y están bajo control", ha asegurado Cahillane, que ha anticipado un plan de 600 millones de dólares en Marketing, Ventas, I+D, desarrollo de producto y ajustes de precios para reimpulsar las ventas.
"Gracias a una gestión financiera disciplinada, nuestro balance es sólido y nuestras capacidades de flujo de caja libre son robustas, lo que nos posiciona favorablemente para financiar estas inversiones y ejecutar el plan, generando al mismo tiempo un exceso de efectivo. Confiamos en la oportunidad que tenemos por delante y creemos que esta inversión acelerará nuestro retorno al crecimiento rentable", ha añadido el CEO.