La multinacional británica alimentos congelados Nomad Foods cerró 2025 con una facturación de 3.000 millones de euros, un 2,2% menos que el ejercicio anterior, golpeada por la desaceleración del consumo y la competencia de la marca blanca. La compañía, que tiene nuevo consejero delegado desde el pasado 1 de enero, anticipa además que 2026 será otro "año de transición", con caídas adicionales en ventas y rentabilidad.
En términos orgánicos, las ventas retrocedieron un 1,9%, con una caída del volumen del 1,4%, lo que refleja un entorno de consumo más débil. El margen bruto se contrajo en 250 puntos básicos —210 en términos ajustados—, mientras que el ebitda ajustado descendió un 7,5%, hasta los 523 millones de euros.
El beneficio neto se desplomó un 39,8%, hasta los 137 millones, lastrado por 57 millones en pérdidas netas vinculadas a la refinanciación de deuda acometida en el cuarto trimestre. El beneficio por acción diluido cayó un 35%, hasta los 0,91 euros, aunque en términos ajustados el descenso fue más moderado, del 6,7%, hasta 1,66 euros.
Pese al deterioro operativo, el grupo dueño de marcas como Findus, La Cocinera o Iglo generó 331 millones de euros de flujo de caja de explotación y 182 millones de flujo de caja libre ajustado.
Nuevo liderazgo y hoja de ruta
Las malas perspectivas llegan con la multinacional de origen británico enfrascada en un relevo generacional en la cúspide. En octubre, la compañía anunció el nombramiento de Dominic Brisby como nuevo presidente ejecutivo y consejero delegado, cargo que asumió plenamente el 1 de enero de 2026 en sustitución de Stéfan Descheemaeker, que se ha retirado después de dirigir el grupo durante una década.
Brisby, con un bagaje de casi cuatro meses en la empresa —dos de ellos como primer ejecutivo—, asegura que ve "un camino claro para crear un enorme valor para los accionistas", aunque admite que no será inmediato. El directivo ha anunciado su intención de llevar a cabo una recompra significativa de acciones.
La nueva dirección está inmersa en un proceso de simplificación organizativa con la intención de ganar velocidad, agilidad y foco comercial, al tiempo que quiere potenciar el talento interno. El objetivo es mejorar la operativa y liberar recursos para reinvertir en marcas y categorías, en un mercado de los congelados que, según la compañía, se beneficia de vientos de cola estructurales.
Noam Gottesman, co-presidente y fundador del grupo, respalda el giro estratégico y se ha referido a un "proyecto plurianual" que empieza a tomar forma, aunque reconoce que el equipo tiene "mucho trabajo por delante".
2026, otro año de caída en ventas y ebitda
La guía para 2026 apunta a un nuevo retroceso. Nomad prevé que los ingresos orgánicos caigan entre un 2% y un 5% y que el ebitda ajustado disminuya entre un 5% y un 10%. A cambio, la compañía confía en mejorar de forma sustancial la conversión de caja, con un flujo de caja libre ajustado equivalente al 90% o más del ebitda.