El sector español de la cosmética y la perfumería mantiene el pulso a pesar de la incertidumbre geopolítica y refuerza su peso dentro del consumo. La industria alcanzó en 2025 una facturación de 11.800 millones de euros, un 5,8% más, según la radiografía anual de Stanpa, la asociación nacional de perfumería y cosmética, consolidando una trayectoria de crecimiento sostenido por encima del conjunto de la economía.
El avance se apoya en la fortaleza del consumo nacional, especialmente en el canal de gran consumo —supermercados e hipermercados—, que creció un 6,2%. Categorías como protección solar (+11,8%), cuidado del cabello (+8,1%) y perfume (+8,3%) lideraron la evolución, reflejando tanto el dinamismo de la demanda como una mayor sofisticación de la cesta. El segmento selectivo, por su parte, aceleró aún más (+8,9%), impulsado por el tirón de las fragancias, mientras que la farmacia moderó su crecimiento (+3,8%).
El sector confirma además una desaceleración del ecommerce. Frente al avance de la tienda física, el online retrocede un 4,7% en el ejercicio, situándose en torno al 8% del total, en un contexto de normalización tras el auge vivido en años anteriores y de recuperación del tráfico en tienda.
Cosmética española, una potencia exportadora
Más allá del consumo interno, la cosmética española refuerza su papel como potencia exportadora. Las ventas al exterior superaron por primera vez los 10.000 millones de euros —hasta 10.124 millones, un 5,6% más—, lo que sitúa a España como segundo exportador mundial de perfumes y cuarto mercado de consumo de la Unión Europea. El perfume concentra más de la mitad de las exportaciones, seguido por el cuidado capilar y de la piel, dos categorías que ganan peso en los mercados internacionales.
No obstante, la coyuntura geopolítica ha introducido un elemento de incertidumbre en el sector. Las tensiones comerciales, especialmente los aranceles en Estados Unidos, han restado cerca de 100 millones de euros en exportaciones, con una caída del 13% en ese mercado. A ello se suman interrupciones logísticas y mayores costes operativos derivados de conflictos en regiones estratégicas como Oriente Medio.
Pese a estos riesgos, el sector mantiene una base sólida. En los últimos cinco años acumula un crecimiento del 44%, ha elevado su contribución al PIB hasta el 1,03% y genera más de 50.000 empleos directos. "El contexto es complejo, pero la industria tiene los elementos para seguir siendo una potencia exportadora", señalan desde el entorno institucional.