Lidl, de nuevo en el centro de la polémica a causa de las condiciones laborales. En esta ocasión ha sido el sindicato neerlandés FNV quien ha alzado la voz al referirse a una "carga de trabajo extremadamente alta", según recoge Retail Detail.
Sobre una encuesta a 1.200 empleados, el 74% ha declarado que la carga de trabajo es "extremadamente alta", seis puntos por encima de la cifra arrojada por la misma encuesta en 2019.
Según ha explicado el sindicato, una excesiva carga de trabajo lleva a estrés, menor calidad en el servicio de tienda y a situaciones en los trabajadores deben renunciar a sus pausas de descanso. Además, dos tercios de los encuestados afirma que la carga se ha incrementado en el último año.
Esta clase de quejas no es nueva en Lidl, que en el último año sufrió graves huelgas en sus centros logísticos de Bélgica a causa de una "carga de trabajo insostenible", además de la paralización de 300 supermercados en Francia.
Muchos apuntan a que detrás del creciente malestar de sus trabajadores se encuentra un recrudecimiento del modelo Lidl, basado en márgenes de beneficio ajustados, pocas referencias de producto y una alta rotación de mercancía, que podría haberle llevado a reducir su contratación de personal. Por el momento los sindicatos de Países Bajos no han llamado a la acción.