Henkell culmina la operación iniciada en 2018 y toma el control total de Freixenet. El grupo alemán de vinos y espumosos ha cerrado la compra del 50% restante del capital que aún estaba en manos de la familia Ferrer (42,5%) y de José Luis Bonet (7,5%), convirtiéndose en propietario único del histórico productor catalán y líder mundial en vino espumoso.
El importe de la transacción no ha trascendido, aunque el acuerdo es efectivo desde el 2 de marzo. Con esta operación, la compañía pasa a estar íntegramente en manos de su socio alemán, que ya adquirió el 50,6% en marzo de 2018 a distintas ramas familiares y que, tras una ampliación de capital posterior, mantuvo desde entonces una gestión paritaria.
Durante estos ocho años, la gobernanza compartida se escenificó en la figura de dos co-consejeros delegados: Andreas Brokemper y Pedro Ferrer. Esa etapa de cogestión concluye ahora con un relevo que ambas partes describen como "de mutuo acuerdo".
El cierre de una etapa centenaria
Freixenet fue creada en 1914 por Pedro Ferrer Bosch y Dolors Sala Vivé y convirtió al cava en una marca global bajo el impulso de la segunda generación. Pedro Ferrer, que pasará a ser presidente de honor, subraya que la compañía "queda en inmejorables manos" y destaca la sintonía estratégica con el grupo alemán.
La venta no implica, sin embargo, la salida del negocio vitivinícola. Parte de los recursos obtenidos se reinvertirán en Ferrer Wines, el holding familiar que agrupa bodegas como Vionta, Orube, Cavas Hill o Valdubón, entre otras, y que mantendrá alianzas comerciales con Freixenet. José Luis Bonet, por su parte, considera que bajo el paraguas de Henkell se acelerará la expansión internacional de la marca.
Refuerzo del liderazgo global
Para Henkell, el control del 100% elimina cualquier posible fricción accionarial y refuerza su posición como primer grupo mundial en vinos espumosos. La compañía cerró 2024 con unos ingresos de 1.248 millones de euros, sin incluir impuestos, y sitúa ahora a Freixenet como "el faro" estratégico del grupo.
Brokemper ha asegurado que la enseña catalana tendrá un papel central en la expansión hacia nuevos mercados, especialmente en Asia y Sudamérica, y ha reiterado su compromiso con las raíces de la empresa del Penedès.
La operación llega después de un ejercicio complejo marcado por la sequía y el aumento de costes, que llevó en 2024 a un ERE con 154 despidos en Freixenet y su filial Segura Viudas. Una decisión "dolorosa pero inevitable", según la dirección.
Con el cierre de la compra, Freixenet deja de tener capital español tras más de un siglo de historia. La marca seguirá siendo catalana en identidad y producción, pero su centro de decisión pasa definitivamente a Alemania.