Beiersdorf, la dueña de Nivea, ha cerrado el primer trimestre con una caída mayor de lo previsto: del 7,7%, hasta los 2.480 millones de euros, co un retroceso del 4,6% en términos orgánicos.
La multinacional alemana se anota un avance del 8,2% en su división dermatológica —que cuenta en su portfolio con marcas como Eucerin—, pero retrocede en Nivea y La Praire, dos de sus principales marcas.
Vincent Warnery, el consejero delegado de Beiersdorf, ha atribuido los malos resultados a la comparativa con el año pasado —que fue extraordinariamente positivo—, a interrupciones temporales en mercados clave y al efecto diferido de ciertas innovaciones recientes.
Según Warnery, estos factores son puntuales y no se prolongarán durante el resto del año, por lo que la compañía mantiene sus previsiones para 2026, en el que espera un crecimiento plano o leve de las ventas, con un ligero retroceso del ebitda.
En 2025, la multinacional facturó 9.852 millones de euros, un avance de apenas el 0,02% respecto al año anterior, penalizada por el mal desempeño de Nivea, la marca que representa el grueso de sus ventas, que retrocedió un 1,3%.