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Albertsons convierte el carrito de la compra en una herramienta de datos para medir el comportamiento del cliente

La cadena líder de supermercados estadounidense busca optimizar las operaciones en las tiendas y mejorar la experiencia del cliente.

Publicado: 12/02/2026 ·10:30
Actualizado: 12/02/2026 · 10:30
  • Sensores para capturar datos de comportamiento de los clientes en tiempo real.

En el negocio de la distribución alimentaria, durante años hemos convivido con una paradoja incómoda: sabemos con enorme precisión qué hace el cliente cuando compra online -qué mira, cuánto tiempo duda, qué abandona en el carrito- y, sin embargo, en la tienda física apenas vemos el "ticket final". Todo lo que ocurre entre la entrada y la salida por caja, en gran medida, es una caja negra.

Albertsons ha decidido tomar cartas en el asunto atacando precisamente ese punto ciego.

Un piloto silencioso en 80 tiendas

La cadena minorista estadounidense puso en marcha hace unos meses un programa piloto que, a simple vista, pasa completamente desapercibido para el consumidor. En las 80 tiendas ha equipado carritos y cestas de compra con dispositivos de seguimiento desarrollados por la empresa Walkbase, basados en tecnología de balizas, capaces de detectar de forma anónima cuándo el cliente se aproxima a un lineal, cuánto tiempo permanece frente a él y cómo se mueve por los pasillos del establecimiento.

Dispositivo de rastreo de Walkbase conectado a una cesta de Albertsons Companies.
Dispositivo de rastreo de Walkbase conectado a una cesta de Albertsons Companies.

La iniciativa busca monitorizar patrones generales de recorrido, permanencia e interacción con los lineales para mejorar el impacto de la publicidad en tienda. El foco no está en identificar a usuarios individuales, sino en comprender comportamientos de compra que permitan optimizar surtido, promociones y ejecución comercial.

Puede parecer un detalle técnico menor, pero desde la óptica del retail es un cambio estructural.

Del ticket final a entender el "por qué" de la compra

Durante décadas, el supermercado físico ha funcionado con métricas indirectas: ventas por categoría, rotación, ticket medio o estudios puntuales de observación. Sabíamos qué se vendía, pero no siempre por qué.

¿Un producto no rota por falta de interés o porqué nadie pasa por ese pasillo? ¿Una promoción falla por precio o por visibilidad? ¿Cuántas compras perdemos simplemente porque el cliente nunca se detuvo frente al cabecero de góndola?

La respuesta a esas preguntas es precisamente lo que Albertsons quiere capturar.

El impulso del retail media y la expansión a 800 tiendas

Tras un par de meses de pruebas, la compañía ya planea ampliar el sistema a unas 800 tiendas este mismo año. El impulso viene, en buena parte, del creciente peso del retail media.

Las marcas exigen datos más sofisticados para justificar su inversión publicitaria en el punto de venta físico: no solo ventas, sino impactos, interacción y oportunidades de venta cruzada.

Desde Albertsons Media Collective lo explican con claridad: los sensores registran interacciones anónimas, sin identificadores personales ni de dispositivo. Pero lo relevante, más allá del debate sobre privacidad, es la capacidad analítica que se desbloquea.

La tienda física empieza a operar como el ecommerce 

Con esta información, el supermercado puede empezar a operar con la misma lógica que el comercio online. Ya no se limita a registrar ventas, sino que puede analizar cuánto tiempo se detiene el cliente frente a una categoría, detectar cuellos de botella en los recorridos, ajustar los planogramas en función de los flujos reales y testar promociones casi en tiempo real.

Al mismo tiempo, gana la capacidad de ofrecer a las marcas métricas comparables a las impresiones o al engagement digital. En la práctica, el carrito deja de ser un simple soporte de compra para convertirse en un sensor móvil que transforma la tienda en un espacio medible y cuantificable.

Datos sin fricción para el cliente

La apuesta de Albertsons tiene una ventaja estratégica: no exige que el cliente descargue apps, active funciones o cambie su comportamiento.

A diferencia de otras iniciativas de carritos inteligentes o sistemas de check-out automatizado, aquí la captura de datos ocurre de forma invisible. Eso reduce fricción operativa y acelera la adopción, dos factores críticos cuando hablamos de miles de tiendas y millones de transacciones semanales.

Desde el punto de vista competitivo, la jugada también es lógica. El retail alimentario está entrando en una segunda ola de digitalización, donde el valor no proviene solo de vender producto, sino de monetizar datos y audiencias.

Walmart, Kroger o Target ya están construyendo potentes redes de retail media. Para diferenciarse, Albertsons necesita demostrar que puede ofrecer a las marcas insights más profundos del comportamiento en tienda y eso solo se consigue cerrando la brecha entre lo físico y lo digital.

Hacia el supermercado totalmente medible

Si el piloto confirma lo esperado, este tipo de tecnología dejará de ser experimental y pasará a ser infraestructura básica del supermercado moderno.

Igual que hoy nadie discute los sistemas de fidelización o el escaneo de códigos de barras, dentro de pocos años medir el recorrido del cliente será parte del estándar operativo.

En definitiva, lo que Albertsons está probando no es solo un carrito más inteligente. Es una nueva forma de entender la tienda: menos intuición, más datos; menos suposiciones, más evidencia. Y en un sector con márgenes estrechos y competencia feroz, esa diferencia puede traducirse directamente en ventas, eficiencia y poder de negociación con las marcas.

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