España es una potencia agroalimentaria que debe apoyar a su red de pymes (más del 95% de las empresas del sector) e impulsar la concentración empresarial para ganar en productividad e internacionalización.
Este es uno de los mensajes centrales de la mesa redonda celebrada este lunes en Madrid durante la presentación de Alimentaria+Hostelco 2026, en la que han participado representantes de la industria, la distribución y la organización del evento.
José María Bonmatí, director general de Aecoc, ha subrayado el papel estratégico del sector alimentario español y ha defendido que la expansión internacional debe ser una de las prioridades del futuro inmediato. "Somos una potencia alimentaria y no nos podemos conformar con producir para nuestro consumo; tenemos que abordar la internacionalización", ha señalado. A su juicio, el crecimiento exterior exige empresas con mayor dimensión, no solo para ganar poder de negociación frente a los proveedores, sino también para asegurar el suministro en los mercados globales.
Bonmatí ha destacado además que Alimentaria ha evolucionado al ritmo de la industria. "Es algo más que una feria, está imbricada en el sector", ha subrayado. Según ha explicado, el certamen refleja transformaciones estructurales como la convergencia entre distribución y hostelería —con formatos híbridos que combinan restauración y retail— y el cambio en las prioridades de las empresas. Si en sus primeras ediciones predominaba la presentación de productos, hoy ganan peso cuestiones como la salud, la conveniencia o la sostenibilidad.
El presidente de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (Fiab), Ignacio Silva, ha coincidido en señalar que el consumidor se ha convertido en el principal motor de cambio. "Uno de los motivos del éxito de Alimentaria es que el consumidor es quien manda. Las decisiones de la feria siempre se han tomado con el consumidor en el centro", asegura.
Silva ha apuntado que la mayor disponibilidad de información por parte de los consumidores y la creciente preocupación por la sostenibilidad han marcado las transformaciones más relevantes de los últimos años en el sector. En este contexto, ha identificado tres retos clave para las empresas alimentarias españolas: "internacionalización, tamaño y productividad".
El presidente emérito de Alimentaria, José Luis Bonet, ha destacado por su parte el papel de la colaboración público-privada en la creación y crecimiento del evento. "España es uno de los mejores países del mundo en el sector alimentario y debemos movilizar y acompañar a nuestras pymes para que se internacionalicen, porque son ganadoras en el mundo", ha reivindicado.
José Antonio Valls, director general de Alimentaria Exhibitions, recordó el origen empresarial del salón, impulsado en sus inicios por compañías como Bimbo, Danone o Freixenet. Hoy, explicó, la feria reúne a cerca del 70% de los fabricantes cárnicos españoles y ha servido de plataforma para el desarrollo de nuevos segmentos de mercado, como el de bakery y pastry, que con el tiempo han consolidado su propio espacio dentro del sector.
El presidente de Hostelco, Pere Taberner, ha defendido la alianza entre su salón y Alimentaria como un reflejo de la evolución del consumo. "Hostelco quiere ser la plataforma líder que aglutine a la hostelería, y queremos hacerlo mediante una alianza estratégica con Alimentaria. Es una alianza perfecta", afirma. En su opinión, el consumo alimentario es cada vez más híbrido, con clientes que alternan entre restaurantes, supermercados y nuevas fórmulas que combinan ambos canales.
La próxima edición del evento, que se celebrará en marzo de 2026 en Barcelona, espera reunir a unas 600 empresas vinculadas a la hostelería y alcanzar cerca de 110.000 visitantes, con una tasa de internacionalización próxima al 30%.
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, cerró el acto reivindicando el peso del sector en la economía española. Según recordó, España se ha convertido en la cuarta potencia alimentaria europea y una de las principales exportadoras mundiales: "Hemos pasado de ser un país importador neto a una de las grandes potencias alimentarias y gastronómicas del mundo”.
Para los participantes en la mesa, la próxima edición de Alimentaria será también un reflejo de ese cambio estructural: un sector cada vez más internacional, más competitivo y con un consumidor que ha acelerado los ritmos de la transformación.