Zohran Mamdani, el flamante nuevo alcalde de Nueva York, ha desvelado nuevos detalles del que será el primer supermercado público de la ciudad, una de sus promesas estrella durante la campaña electoral.
La ubicación escogida es La Marqueta, en el Barrio Latino de Harlem, una especie de galería comercial propiedad del consistorio bajo las vías del tren elevado, que en la actualidad se encuentra en declive. El supermercado será gestionado directamente por el municipio, que invertirá 30 millones de dólares en su reacondicionamiento y ha prometido pagar salarios elevados —en colaboración con los sindicatos— y ofrecer productos a bajo precio. La intención del Ejecutivo municipal es inaugurar hasta cinco tiendas de esta clase, una en cada distrito, para aliviar la inflación y garantizar el acceso de la población a productos básicos.
Sin embargo, el proyecto ha suscitado las críticas del pequeño comercio. La Asociación de Bodegas y Pequeños Negocios de Nueva York considera que la iniciativa es competencia "desleal", al tratarse de negocios financiados con fondos públicos que competirán en condiciones de ventaja frente al sector privado.
Su presidente, Francisco Marte, ha advertido en declaraciones a Efe que el sector atraviesa por una situación delicada debido a la inflación de costes y ha cuestionado que el Ayuntamiento destine recursos públicos a crear operadores que compiten directamente con el tejido existente. En la misma línea, la Unión de Bodegas de América ha reclamado una estrategia más amplia que involucre al pequeño comercio en lugar de reemplazarlo.
El debate se produce en un contexto de preocupación por la inflación acumulada durante los últimos años, lo que dificulta cada vez más el acceso a una alimentación saludable en los barrios de menor renta. Mamdani ha explicado en varias ocasiones que el foco de los establecimientos estará puesto en "mantener los precios bajos, no en el beneficio". Su intención es "asegurar que todos los neoyorkinos, con independencia de sus ingresos o código postal, tengan acceso a alimentación fresca y saludable a un precio asequible".
Por el contrario, los comerciantes cuestionan la eficacia de la medida y la califican de "solución superficial", al entender que no aborda los problemas estructurales del sector. Asimismo, muchos analistas cuestionan la capacidad de una pequeña red pública de establecimientos para negociar con grandes proveedores, obtener precios bajos y gestionar con precisión el surtido para evitar roturas de stock. En el caso de los productos frescos, esta última circunstancia es particularmente importante.
"Algunos insisten en que una empresa municipal no puede funcionar. Que el Estado no puede seguir el paso a las corporaciones. Mi respuesta es simple: espero con interés esa competición", ha defendido el político socialista, que en las próximas semanas anunciará nuevos detalles de su propuesta.