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Una hamburguesa de grillos en la mesa como apuesta por la alimentación 'verde'

Una empresa belga ofrece desde harinas hasta platos preparados con este insecto. Según la FAO, en 112 países ya se consumen estos productos. El problema en Europa está en atravesar la 'barrera psicológica' de los consumidores.

Redacción FRS

18 de enero 2019 - 12:27

Insectos, pastillas, sustitutivos... la alimentación del futuro ya está aquí
Insectos / Redacción FRS

Después de que la Unión Europea autorizara, hace un año, la regulación específica para la elaboración de nuevos alimentos como insectos, hongos o productos elaborados con nuevas técnicas; el reto pendiente continúa siendo el de conseguir cambiar los hábitos de consumo para introducir estos productos en la 'mentalidad' occidental.

Ahora, según informa EFE, se desarrolla una apuesta pionera en Bélgica, primer país europeo en explorar el potencial de los insectos en el sector alimentario, que podría llevar a nuestras mesas alimentos tan exóticos como nada menos que una hamburguesa de grillos.

Una de las impulsoras de esta iniciativa es Maïté Mercier, creadora de “Little Food”, la primera granja urbana en Bruselas de cría y producción de grillos, que se encarga también de su transformación para convertirlos en aperitivos, galletas saladas o salsas para untar.

“La idea -revela la bioingeniera a la agencia- era encontrar una proteína 'verde' para los consumidores sensibilizados con el medio ambiente y los aspectos nutricionales de la alimentación, y proponer una alternativa a la carne que aporte diversificación a sus platos”. En este sentido, Mercier espera lanzar en el futuro este producto, la hamburguesa de grillos, que ya ha comenzado a producir a pequeña escala.

De momento, eso sí, admite que es “demasiado pronto”, porque hace falta una mayor sensibilización que amplíe el nicho de mercado y el potencial de su empresa, aún financiada con fondos propios y con una facturación aproximada de 200.000 euros anuales.

Consciente de que en Europa muchos consumidores no están dispuestos a comer el insecto entero -se comercializa tostado o aderezado con especias- esta fábrica se ha lanzado ahora a producir una harina que puede servir de ingrediente para pan, galletas, pasteles, o como condimento para ensaladas y batidos.

LOS INSECTOS EN EL PLATO, UN PLAN DE FUTURO

Según la FAO, en 112 países se consumen insectos, y algunos como Tailandia han desarrollado toda una industria a su alrededor, mientras en México los chapulines forman parte del consumo popular; sin embargo, en Europa son excepción Bélgica, Austria, Finlandia, el Reino Unido, Holanda y, fuera de la UE, Suiza. En España solo se permite el consumo de insectos producidos en algunos países extranjeros, entre ellos Bélgica.

De las casi dos toneladas de grillos tostados o procesados que produce “Little Food”, un 80 % va a parar al mercado nacional y el resto al extranjero, una parte a los lineales españoles, en un mercado de momento prácticamente restringido a tiendas de productos ecológicos.

Mercier sostiene que, “sin saberlo”, el consumidor europeo ya ha incluido al insecto en su dieta, a través de sustancias como el colorante rojo extraído de la cochinilla (E-120) popular para la fabricación de gominolas, postres o sucedáneos de pescado, un recurso también utilizado en cosmética. “Culturalmente no tenemos costumbre pero tenemos ya mucho vínculo con el insecto, señala. Comemos miel, que produce un insecto, y crustáceos como las gambas o el cangrejo son de la misma familia. Los grillos son las gambas de la tierra”, asegura.

La FAO lista más de 1.600 especies de insectos comestibles, entre ellos grillos, saltamontes, gusanos de seda y cucarachas de agua.

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