El Plátano de Canarias ha afrontado 2025 con menor producción (la segunda más baja en los últimos 25 años), lo que ha condicionado su desempeño en el mercado español, alcanzando la cifra total de 374,6 millones de kilogramos, el 12% menos.
Según explica la IGP, el plátano mantuvo su posición de preferencia para los consumidores y reforzó su valor añadido, pero "poco ha podido hacer para frenar el crecimiento de la banana de importación en la Península, cuyo consumo pasó de 285 millones de kilos en 2024 a más 322 millones (+4,62%) en 2025".
MERCADO ESTANCADO
La categoría de plátano + banana ha sido, con diferencia, la de mayor crecimiento entre las frutas no estacionales en los últimos 20 años en España. Una tendencia en gran parte posible gracias a la labor de continua promoción de los productores canarios y al mayor volumen ofertado por Canarias, que ha pasado de una media de 375 millones de kilos de producción en la primera década de los 2000, a los 400 millones a partir de la segunda década.
En este marco, en los años en los que el plátano se ve afectado por una menor producción, la categoría plátano + banana se resiente, y no logra crecer en volumen. El consumo conjunto de plátano y banana en España alcanzó los 628,5 millones de kilos en 2025, apenas un 1,3% más que el año anterior, mientras que el valor de mercado creció un 20,2%. En paralelo, el consumo per cápita estimado se situó en 13,12 kg, muy similar al año anterior (13,03 kg).
REVALORIZACIÓN EN ORIGEN
La menor producción y continuidad en la alta preferencia de los hogares españoles, que siguen reconociendo una mayor calidad en la producción nacional, dio lugar a una "compensación del menor volumen con una revalorización en origen", incide este organismo. El precio medio en verde (precio que perciben las organizaciones de productores canarios) permitió generar más de 468 millones de euros para las islas como resultado directo de la actividad comercial de exportación del Plátano de Canarias, cifra que refleja la importancia del cultivo como motor económico y social en una región altamente dependiente de las importaciones.
No obstante, considera "relevante" que las variaciones de oferta han sido acusadas a lo largo del año, y que los promedios anuales deben interpretarse "con cautela" porque impactan de manera diferente según época, productores y zonas. En este escenario, "la prioridad se concentra en equilibrar y acompasar el volumen a las circunstancias de demanda en la Península, lo cual es cada vez más complejo ante la inestabilidad climatológica" incide.
En cuanto al precio medio en los puntos de venta, el Plátano de Canarias se situó en 2025 en los 2,80€/kg, con un diferencial entre el precio de exportación y el PVP medio al consumidor por encima del 100%. A pesar de ello, y en comparación con el precio/kilo del resto de la sección de frutas, el Plátano de Canarias "continúa siendo una de las opciones más económicas de los lineales, sobre todo, si la comparamos con el resto de frutas de origen nacional o europeo", señala la IGP.
ESTABILIZAR Y RECUPERAR EL VOLUMEN COMERCIALIZABLE
Plátano de Canarias cierra así 2025 con el objetivo de "estabilizar y recuperar parte del volumen comercializable, minimizando mermas y sosteniendo rendimientos", para asegurar la continuidad de un tejido productivo que no se mide solo en precio, sino en actividad de más de 7.100 productores y más de 5.000 empleos directos.
Igualmente, asegura que la estabilidad en el volumen es clave para "contrarrestar el posicionamiento de las importaciones en los lineales, con crecientes quejas de los consumidores que no encuentran disponibilidad de Plátano de Canarias IGP a partir de horas relativamente tempranas, aun habiendo oferta suficiente desde origen", subraya. Por ello, considera que esta es "una amenaza que continúa, y sitúa al plátano en una situación compleja, pues la alta preferencia de los hogares es contrarrestada por elevados márgenes que limitan su rotación y una menor disponibilidad, frente a productos importados con condiciones de producción mucho menos exigentes y costes, y que, además, se venden con menor margen de distribución en los puntos de venta".
A ello, el sector suma "las limitaciones en herramientas para el cuidado del cultivo que establece la normativa europea (e interpretan las autoridades españolas)". "Estas limitaciones son crecientes, no se aplican a las importaciones, y se traducen en más mermas y desperdicio alimentario sin fundamento, ya que el producto es desechado por criterios puramente estéticos, con menores rendimientos, y por tanto, más presión en costes para los productores españoles", concluye la IGP.