El sector de la distribución en España avanza a paso firme hacia la concentración, lo que no excluye la proliferación de un nutrido grupo de cadenas de pequeño tamaño que crece con fuerza en espacios que los grandes —e incluso los líderes regionales— a menudo pasan por alto.
Así lo refleja Algori en su último informe, que identifica más de 60 distribuidores de menor tamaño que avanzan de manera renetable y que, en algunos casos, podrían entrar en el top 15 del sector en los próximos tres años. "El mapa es muy diverso", explica Cugat Bonfill, responsable de Insights de la consultora.
El análisis se apoya en el seguimiento de tickets de compra y patrones de consumo de más de medio centenar de enseñas que hoy operan fuera del radar habitual, pero que están ganando peso con propuestas de valor muy definidas. No se trata de un bloque homogéneo: conviven formatos, tamaños y estrategias muy distintas, unidas por su capacidad de conectar con momentos concretos de compra.
Entre los casos destacados figura bonÀrea, que ronda las 600 tiendas y se ha convertido en un actor a tener en cuenta fuera de Cataluña, sobre todo en Madrid y Aragón. En su mercado de origen, la enseña alcanza una penetración superior al 70%, apoyada en una propuesta muy especializada en carne fresca, donde presenta un índice de desarrollo muy por encima de la media del mercado. Para Algori, es un ejemplo de cómo una categoría bien definida puede ejercer de palanca para un crecimiento sostenido.
Otro nombre propio es Primaprix, que desde 2020 ha multiplicado por cuatro su volumen de negocio. Su modelo de descuento basado en primeras marcas le ha permitido superar el 0,6% de cuota en valor en el conjunto de la distribución moderna, que llega al entorno del 2% y el 3% en productos corporales, chocolates o detergentes para lavavajillas, niveles equiparables a los de operadores del top 10 en esos segmentos.
La tercera cadena que destaca el informe es Family Cash, que ha logrado gran implantación en Comunidad Valenciana y Murcia —con presencia también en otras regiones como Madrid— con un formato de hipermercado pequeño que conjuga amplias secciones de frescos con un surtido orientado al ahorro. En las dos regiones de Levante, su penetración alcanza el 32% y su ticket medio ronda los 38 euro —por delante de Mercadona—, reflejo de una propuesta orientada a compras de volumen y a un posicionamiento muy competitivo en precio.
El denominador común de estos modelos no es el tamaño, sino la claridad de su propuesta para el consumidor. Más allá de las primeras posiciones —en particular, del surtido corto que representan Mercadona, Lidl o Aldi— existe espacio para los operadores que ofrecen algo diferente. Después de todo, los consumidores son cada vez más fieles y están dispuestos a repartir su cesta entre distintos formatos, lo que abre una ventana de oportunidad para estas enseñas emergentes. Algunas de ellas desaparecerán en los próximos años, pero otras sin duda han venido para quedarse.