Aldi ha sido sancionada en Francia con una multa de 350.000 euros por prácticas comerciales engañosas relacionadas con promociones y comparativas de precios, en un nuevo episodio que reabre el debate sobre los límites de la publicidad en las estrategias de marketing de los discounter, que en el último año acumulan sanciones en varios países, tanto en Europa como en Estados Unidos.
En este caso, el fallo procede de la Dirección Departamental de Protección de las Poblaciones de Seine-Saint-Denis, que ha detectado irregularidades en nueve establecimientos de la enseña. Los investigadores franceses concluyen que Aldi ha inflado artificialmente el precio de una selección de productos antes de aplicar descuentos sobre los mismos, además de prolongar las promociones durante 300 días, una práctica incompatible con la normativa sobre promociones temporales del país vecino.
El caso vuelve a situar bajo escrutinio público a los discounters alemanes, cuyas estrategias publicitarias abusan de campañas agresivas y mensajes comparativos confeccionados a medida que perjudican gravemente a las cadenas tradicionales.
Lidl, principal rival de Aldi en el canal, acumula asimismo varios reveses judiciales. Hace apenas unos meses, un tribunal regional de Heilbronn (Alemania) consideró engañosa su campaña que aseguraba ofrecer "500 productos permanentemente más baratos" que la competencia. La resolución llegó menos de un año después de que la justicia francesa obligara al discounter a pagar 43 millones de euros a Intermarché por una campaña promocional considerada ilícita.
Las polémicas han cruzado incluso el Atlántico. A comienzos de año, el organismo de autorregulación publicitaria NAD de Estados Unidos cuestionó la campaña "Exact Same Basket" de Lidl al considerar que utilizaba datos desactualizados y comparaba productos de marca propia con referencias de fabricante bajo supuestos de equivalencia directa.