No es noticia que el absentismo laboral es uno de los principales problemas del mercado de trabajo en España, pero sí que su incidencia sea mayor entre los más jóvenes.
Según el Informe sobre absentismo en supermercados 2025, publicado por Asedas en colaboración con Amat, la asociación de mutuas colaboradoras con la Seguridad Social, el tramo de edad comprendido entre 16 y 35 años tiene la mayor incidencia mensual (50,66) por cada 1.000 trabajadores protegidos por las mutuas, con un incremento del 152% desde 2018.
En cambio, el absentismo en los trabajadores con más de 55 años —que en principio deberían presentar más problemas de salud— ha descendido un 32% durante el mismo periodo hasta los 25,85 procesos al mes.
El estudio también apunta a otras anomalías, como la mayor incidencia de las bajas en lunes (22%), la comparativamente menor incidencia los fines de semana (10%), el incremento de las bajas por trastornos mentales (+7% respecto a 2024 y +113% frente a 2018) y el alargamiento de los procesos de baja debido a la saturación sanitaria y a cuestiones procedimentales.
En este sentido, el sector apunta a disfunciones en el sistema sanitario como uno de los factores importantes. Las patologías traumatológicas, por ejemplo, presentan una duración media de 82 días cuando son tratadas en el sistema público, frente a 45 días en el caso de las mutuas. Una diferencia de 37 días que, de generalizarse, permitiría un ahorro potencial de más de 211 millones de euros, según el estudio.
Asedas y Amat cifran el coste del absentismo en el sector de la distribución alimentaria en 1.180 millones de euros (+13% respecto a 2024 y +155% frente a 2018), resultado de sumar los 656 millones del coste de prestaciones económicas de la Seguridad Social a cargo de las mutuas y el impacto directo en las empresas, calculado en 524 millones.
Según datos del Gobierno, en 2025 las bajas en el sector alcanzaron los 386.687 procesos, un 9% más que en 2024 y un 67% más que en 2018.
Un obstáculo operativo
Desde el ámbito empresarial, el absentismo es una dificultad que pone en riesgo la operativa en muchos establecimientos. Como explica Clara de Lorenzo, directora de Personal de Gadisa: "En nuestras tiendas franquiciadas más pequeñas, una sola baja puede obligar a cerrar secciones de pescadería o carnicería o a incrementar la presión sobre el resto de la plantilla".
La falta de previsibilidad —no conocer la duración de las bajas— agrava el problema, añade Javier Quiles, director de Relaciones Externas de Consum. "Una cosa es el absentismo, derivado de bajas o accidentes, y otra cosa es el ausentismo: no presencialidades que muchas veces están auspiciadas por la propia empresa para evitar el efecto perverso de las bajas de la seguridad oscial, porque son mucho más largas. Eso no computa como absentismo pero sí como ausentismo".
Quiles se ha referido también a los "absentistas profesionales", que se aprovechan de las ineficiencias del sistema. "Nosotros tuvimos una persona de baja por lumbalgia que más tarde descubrimos descargando camiones en el negocio de su cuñado", ejemplifica. "Hay personas que tienen 14 patologías en un año; menos de una al mes, y todas ellas sin vinculación entre sí".
Un pacto de Estado
"Las diferencias por edad, por sectores o incluso por días de la semana sugieren que no estamos ante un problema laboral, sino social", subraya el director general de Asedas, Ignacio García Magarzo.
En este sentido, el máximo representante de la patronal ha reivindicado la necesidad de un pacto de Estado junto a sindicatos, legisladores y Ejecutivo para incrementar el papel de las mutuas en la tramitación de bajas —con la finalidad de descongestionar la Seguridad Social y mejorar el seguimiento—, reforzar la sanidad pública y adelgazar los trámites administrativos que alargan innecesariamente las bajas laborales.
"Las mutuas pueden absorber parte de la asistencia sanitaria y reducir tiempos de espera en pruebas diagnósticas", defiende el director general de Amat, Pedro Pablo Sanz Casado.
No obstante, desde el Ejecutivo introducen un enfoque diferente. Borja Suárez Corajo, secretario de Estado de Seguridad Social y Pensiones en el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, rechaza vincular el fenómeno exclusivamente al fraude y apunta a factores estructurales como el aumento del empleo y el incremento de patologías mentales, aunque reconoce el margen de mejora para reducir las bajas de mayor duración.
El debate, en todo caso, trasciende el diagnóstico. "Tenemos que dejar de hablar de cuántos no van a trabajar y centrarnos en por qué", plantea Roger Gaspa, secretario general de Cedac, la patronal de la distribución catalana.