El pescado y el marisco siguen perdiendo peso en la dieta de los españoles. El consumo de productos pesqueros se ha desplomado un 36% desde 2008, hasta situarse en 847 millones de kilos anuales, frente a los 1.316 millones registrados hace quince años.
Traducido a términos per cápita, cada ciudadano consume hoy 17,83 kilos al año, lejos de los cerca de 30 kilos que formaban parte habitual de la dieta española en el inicio de la Gran Recesión, según un informe de Across The Shopper elaborado a partir de datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
La pérdida de poder adquisitivo y el cambio de hábitos de los consumidores tienen al sector a una situación límite, también desde el punto de vista comercial. Si en 2007 había en España 15.000 pescaderías, hoy su número apenas rebasa las 9.000, según datos de Numerator, la antigua Kantar.
Los datos reflejan una transformación profunda de los hábitos alimentarios. Aunque el pescado sigue asociado a una alimentación saludable, pierde terreno frente a opciones más rápidas y sencillas de preparar, sobre todo entre los más jóvenes.
La cuestión generacional es determinante. Los mayores de 65 años concentran ya el 38,2% de todo el consumo y tienen una media de consumo de 32,07 kilos por persona al año, prácticamente el doble de la media nacional. En el extremo opuesto se sitúan los jóvenes independientes y las parejas jóvenes sin hijos, cuyos niveles de consumo están muy por debajo del que correspondería a su peso demográfico.
El estudio apunta a una combinación de barreras económicas y culturales. El 61,1% de los jóvenes de entre 18 y 35 años considera que el pescado y el marisco son demasiado caros, mientras que un 37,7% afirma que le resulta complicado comprarlos y un 25,9% reconoce que cocinar estos productos le resulta incómodo. A ello se suma una progresiva pérdida de conocimientos culinarios y un mayor peso de las comidas fuera del hogar, especialmente entre las nuevas generaciones.
El cambio también se refleja en los formatos más vendidos. Conservas, congelados y productos listos para consumir son las categorías que mejor evolucionan, mientras que el pescado fresco, históricamente vinculado a la cocina tradicional, concentra las mayores caídas. Las preparaciones más habituales se reducen cada vez más a recetas sencillas como la plancha, el horno o los rebozados.
País Vasco encabeza el consumo de pescado
Pese a la tendencia general, País Vasco conserva su posición como la comunidad autónoma con mayor consumo de pescado y marisco del país. Cada vasco consume una media de 23,18 kilos anuales, un 30% por encima de la media nacional. Sin embargo, ni siquiera un territorio con una arraigada tradición pesquera escapa a la erosión generacional que preocupa al sector.
Desde la industria consideran que el desafío trasciende el precio. "Detrás de esta evolución no solo hay factores económicos, sino también un cambio profundo en la relación de muchos jóvenes con la cocina, el tiempo y la alimentación", señalan desde la Organización de Productores de Pesca de Altura de Ondarroa (OPPAO). Con ese objetivo, la organización y Basque Food Cluster han impulsado el proyecto Arrain-ekin, una iniciativa destinada a comprender qué lugar ocupa hoy el pescado en la vida cotidiana de los jóvenes y cómo adaptar la oferta a unos consumidores que priorizan cada vez más la comodidad y la inmediatez.