Kraft Heinz ha cerrado el primer trimestre de su ejercicio fiscal con una facturación de 6.047 millones de dólares, el 0,8% más que en el mismo periodo del pasado año, aunque en términos orgánicos cae un 0,4%.
La multinacional estadounidense, dueña de marcas como el ketchup Heinz o el queso de untar Philadelphia, ha experimentado una contracción del 1,2% en volumen, que se ha visto compensada sólo parcialmente por un incremento de precios del 0,8%.
Kraft Heinz experimenta así una modesta mejoría respecto al pasado ejercicio, cuando se contrajo un 3,5%. En términos orgánicos, la compañía se anota caídas en Norteamérica (-1,1%) y en Mercados desarrollados (-0,1%), mientras que vuelve a crecer con fuerza en los Mercados emergentes (+3,8%).
En el apartado financiero ha incrementado un 7,5% su beneficio bruto hasta los 2.219 millones de dólares, mientras que el beneficio neto crece todavía más hasta los 799 millones (+11,9%). El beneficio operativo se contrajo un 4,3% hasta los 1.145 millones.
Steve Cahillane, consejero delegado de Kraft Heinz desde el pasado 1 de enero, está dedicando todos sus esfuerzos a revertir la situación sobre la base de dos líneas de actuación: por un lado, la disciplina financiera y de costes; por otro, la inversión en Marketing, Ventas, I+D, desarrollo de producto y ajuste de precios para recuperar a los consumidores perdidos. Al inicio de su mandato, el directivo prometió destinar a esta partida 600 millones de dólares.
Cahillane parece haber cortado en gran parte la hemorragia del pasado año, cuando el beneficio operativo cayó un 377,4% y las ventas se contrajeron un 3,5%, pero todavía debe demostrar si es capaz de hacer crecer la compañía en sus mercados más maduros, donde se enfrenta al efecto combinado de la competencia de los supermercados y al cambio de hábitos de sus consumidores.
Para el conjunto de 2026, Kraft Heinz espera un retroceso en ventas orgánicas de entre el 1,5 y el 3,5%.