El mercado español de aditivos alimentarios vuelve a crecer después de dos ejercicios marcados por la volatilidad de precios. El sector cerró 2025 con una facturación de 745 millones de euros, un 2% más que el año anterior, según el último informe del observatorio sectorial de DBK Informa.
La mejora supone un cambio de tendencia respecto a 2024, cuando el negocio se contrajo un 1,4%, afectado por las fuertes oscilaciones en el coste de las materias primas. La mayor estabilidad de precios registrada durante el último ejercicio ha permitido recuperar parte del dinamismo comercial a una industria estrechamente vinculada a la evolución del gran consumo y la alimentación procesada.
El sector cuenta con unas 150 empresas fabricantes e importadoras y emplea a cerca de 1.900 personas. La estructura empresarial sigue muy fragmentada, con predominio de pequeñas y medianas compañías —muchas de capital español—, aunque el grueso del negocio continúa concentrado en un reducido número de filiales de multinacionales químicas y especializadas.
Cataluña mantiene su posición como principal polo industrial, al concentrar aproximadamente la mitad de las compañías del sector. En paralelo, el componente internacional gana relevancia: las exportaciones representaron el 41% de la facturación agregada de las 21 mayores empresas en 2024, con la Unión Europea como principal destino comercial.
DBK anticipa además un crecimiento moderado, pero sostenido, de entre el 2% y el 3% anual en los próximos ejercicios. Las perspectivas del sector se apoyan en el auge de los alimentos de origen vegetal y en una demanda creciente de productos asociados a conceptos de salud, naturalidad y funcionalidad.