Fernando Fernández, el consejero delegado de Unilever, va en serio en su intención de vender la división de Alimentación de la multinacional, que cuenta con marcas como Hellmann's, Knorr y Calvé.
El grupo angloneerlandés ha confirmado en la mañana del viernes que ha abierto negociaciones formales con McCormick, empresa estadounidense que se encuentra entre los principales fabricantes de especias y condimentos del mundo. Unilever ha precisado que no existen garantías de que las negociaciones concluyan en un acuerdo, al tiempo que McCormick ha admitido contactos en relación a una "posible transacción estratégica".
De prosperar, la operación aceleraría el giro estratégico de Unilever hacia los segmentos de belleza, cuidado personal y bienestar después de varios años en que ha reducido progresivamente su exposición al negocio alimentario, con ventas en margarinas y untables, snacks, alternativas vegetales o, más recientemente, helados.
En el último ejercicio, el departamento de Alimentación retrocedió un 3,2% en ventas hasta los 12.900 millones de euros, pero todavía representa cerca de una cuarta parte de la facturación del grupo.
McCormick, propietaria de marcas como las especias Ducros, las salsas Cholula o Frank’s RedHot, se situaría en primera línea para construir un gran campeón global de salsas, caldos, especias y condimentos en un momento en que las grandes multinacionales buscan ganar escala y especialización para frenar el avance de las marcas blancas.
Reuters señala que los analistas valoran el negocio alimentario de Unilever entre 28.000 y 31.000 millones de euros, lo que arroja dudas acerca del encaje financiero de la transacción, dado que McCormick tiene una capitalización bursátil sensiblemente inferior.