Las conversaciones entre Kraft Heinz y Unilever para crear un gigante global de las salsas han quedado en nada tras varios meses de negociaciones después de que el nuevo consejero delegado de Kraft Heinz, Steve Cahillane, decidiera paralizar el proceso de escisión.
Según ha desvelado Financial Times, el proyecto contemplaba integrar el negocio de alimentación de Unilever, que el grupo angloneerlandés estudia, a su vez, segregar, con la división de condimentos y salsas del fabricante estadounidense, lo que habría reunido bajo el mismo paraguas a marcas como el ketchup Heinz y la mayonesa Hellmann’s.
El cambio en los hábitos de consumo y el avance de la marca blanca está erosionando rápidamente este tipo de categorías y modelos de negocio, lo que ha obligado a muchos fabricantes a tomar decisiones de calado.
En este contexto, ambas compañías llevan años ajustando su cartera de marcas. Unilever ha acelerado su salida progresiva del negocio alimentario para concentrarse en belleza y cuidado personal, después de haber desinvertido en cremas para untar, té o helados. Su nuevo consejero delegado, Fernando Fernández, no descarta incluso una eventual escisión completa del área de alimentación, que analistas consultados por el medio británico valoran en más de 35.000 millones de dólares.
Por su parte, Kraft Heinz continúa inmersa en su propio proceso de transformación después de varios años de estancamiento. La compañía, resultado de una fusión impulsada por Warren Buffett y el fondo 3G Capital, había explorado la posibilidad de segregar su negocio en dos, con la división de salsas y condimentos concentrada en una de las dos sociedades escindidas.
La llegada de Steve Cahillane el pasado 1 de enero ha significado la paralización de este proyecto. Al menos, por el momento.