Vender bandejas de pollo a 30 dólares/kilo o ensaladas y batidos de sabores a 20 dólares no parece una receta de éxito, pero esto es exactamente lo que ha logrado Erewhon, una cadena estadounidense con apenas diez supermercados —todos ellos en el área metropolitana de Los Ángeles— de la que todo el mundo habla en redes sociales.
A pesar de su carácter anecdótico en comparación con gigantes como Walmart o Kroger, la enseña ha logrado una notoriedad fuera de lo común gracias a su presencia constante en redes sociales y a una clientela en la que figuran celebridades como las Kardashian, Hailey Bieber o Miley Cyrus. Las imágenes de sus pasillos —con frutas cuidadosamente ordenadas, productos saludables y bebidas funcionales— circulan todos los días en Instagram o TikTok como símbolos de status y distinción.
El posicionamiento de Erewhon se aleja deliberadamente de la lógica de la gran distribución. Su estrategia no consiste en ofrecer precios bajos, sino en vender una experiencia asociada al bienestar, la alimentación saludable y la exclusividad. En sus estanterías conviven productos ecológicos, suplementos nutricionales y alimentos de la vida diaria, todos ellos a precios muy superiores a los habituales en una cadena convencional: desde sopa de pollo por más de 16 dólares hasta geles de algas marinas que superan los 40.
De tienda hippy a supermercado de lujo
El origen de la cadena se remonta a los años sesenta, cuando un matrimonio japonés vinculado al movimiento macrobiótico, que defiende una alimentación basada en productos simples y naturales, decidió establecer su primera tienda en Boston.
Durante décadas no fue más que eso: un supermercado para minorías especializado en productos a granel, miso y alimentos naturales. Pero todo cambió a partir de 2011, cuando el matrimonio californiano formado por Tony y Josephine Antoci adquirió la compañía. La marca había perdido presencia y contaba con un único establecimiento en Los Ángeles; después de la adquisición, sus propietarios decidieron reposicionarla como supermercado de alta gama especializado en alimentación saludable.
Desde entonces, Erewhon ha apostado por una estética muy cuidada en sus tiendas, con una presentación del producto pensada para reforzar su atractivo visual y difusión en redes sociales. El resultado es un formato que combina el concepto de tienda gourmet con el de espacio social, donde la experiencia es tan importante como el propio surtido.

Sección Listo para comer de un Erewhon.
Supermercado y cafetería
El modelo también responde a cambios en los hábitos de consumo. Una parte significativa de las ventas procede de los mostradores de bebidas y comida preparada, con estanterías de smoothies, ensaladas o platos listos para consumir. Según la propia compañía, esta categoría representa un peso muy superior al de un supermercado convencional.
Este enfoque conecta sobre todo con los más jóvenes, que realizan compras más frecuentes, planifican menos sus comidas y están dispuestos a pagar un extra por comidas preparadas, según datos de NielsenIQ.
Las tiendas también son más compactas que las de la gran distribución tradicional. Con superficies en torno a los 1.100 metros cuadrados —inferiores a Mercadona o Whole Foods—, están pensadas para visitas frecuentes y compras de conveniencia.
Exclusividad como estrategia
La compañía ha reforzado además su imagen aspiracional mediante distintas iniciativas. Erewhon cuenta con un programa de suscripción que cuesta 200 dólares al año y ofrece descuentos o bebidas gratuitas a sus clientes habituales.
También utiliza estrategias habituales en el sector del lujo, como el lanzamiento de productos en edición limitada o colaboraciones con famosas. Este enfoque contribuye a generar expectativa en torno a determinadas bebidas o recetas, que se convierten rápidamente en contenido viral en redes sociales.
Crecimiento limitado
Pese a su popularidad, Erewhon no tiene intención de aventurarse en una expansión a gran escala. La cadena prevé abrir alrededor de media docena de nuevas tiendas en los próximos años, aunque seguirá concentrada en el área de Los Ángeles. Según la propia empresa, el modelo solo resulta viable en mercados con una elevada concentración de consumidores dispuestos a pagar precios muy superiores por productos saludables y experiencias diferenciadas.
El fenómeno refleja también una tendencia más amplia en el consumo de lujo. En los últimos años, parte del gasto de los consumidores de mayor renta se ha desplazado desde grandes artículos —como bolsos o relojes— hacia pequeños caprichos cotidianos. En ese contexto, gastar más en alimentos saludables o bebidas premium se ha convertido para muchos jóvenes en una forma de proyectar estilo de vida y estatus.
En España, cadenas como Plusfresc —bajo el modelo Sunka—, Ametller Origen, Sánchez Romero o El Corte Inglés, comparten aspectos de Erewhon, pero no existe un operador que reúna todas sus características. Para el sector, el caso de esta enseña estadounidense ilustra hasta qu´epunto el supermercado puede evolucionar más allá de su imagen tradicional.