El grupo francés Pernod Ricard ha dado por cerradas las conversaciones para adquirir Brown-Forman, compañía de bebidas alcohólicas estadounidense que cuenta en cartera con marcas como Jack Daniel's. Ambas compañías confirmaron este martes la ruptura de los contactos al no haber alcanzado "condiciones mutuamente aceptables", poniendo fin a semanas de especulación en el sector.
Las negociaciones, filtradas a finales de marzo, abrían la puerta a una operación de calado en la industria global de bebidas espirituosas en un contexto de caída del consumo de alcohol en Europa y Estados Unidos, a lo que en los últimos años se añade la desaceleración del mercado chino. Sin embargo, desavenencias en los términos de la transacción han terminado por frustrar un acuerdo que habría reforzado la posición de Pernod Ricard como uno de los grandes actores mundiales del sector, más cerca de su principal rival Diageo.
La multinacional francesa, propietaria de marcas como el vodka Absolut o el gin Beefeater, ha subrayado que, tras el fin de las negociaciones, mantiene intacta su hoja de ruta, centrada en el crecimiento orgánico y la generación de valor sostenible a largo plazo. Un mensaje en línea con su estrategia reciente, basada en la premiumización del portafolio y en el refuerzo de sus marcas globales.
Por su parte, Brown-Forman ha reiterado su intención de seguir impulsando su desarrollo de forma independiente, con foco en la expansión geográfica, la innovación de producto y la mejora de la eficiencia operativa. La compañía estadounidense controla algunas de las marcas más reconocidas del segmento, incluyendo, además de Jack Daniel’s, el ron Diplomático.
El cierre en falso de las conversaciones no supone el fin de una posible operación. Según fuentes del Financial Times, el grupo estadounidense Sazerac se perfila ahora como el principal candidato para lanzar una oferta por Brown-Forman, en una operación que podría valorar la compañía en torno a los 15.000 millones de dólares.
De confirmarse este movimiento, el sector afrontaría una nueva fase de consolidación, en la que los grandes grupos buscan ganar escala y reforzar su posicionamiento para reducir sus costes unitarios y ganar músculo en un contexto de caída generalizada en las ventas.