Lidl Francia ha decidido eliminar por completo el presupuesto que destinaba a anuncios televisivos, una decisión que llega apenas medio año después de que el Tribunal de Comercio de París considerase "engañosa" la publicidad del discounter.
"No invertiremos en anuncios de televisión lineal mientras los riesgos regulatorios sean tan altos como lo son ahora", ha explicado Jassine Ouali, director de Servicio al Cliente de Lidl Francia, en declaraciones al medio Strategies.
La televisión lineal se refiere a las retransmisiones por canales de la televisión tradicional, en oposición a las plataformas de streaming como Netflix o HBO, que pueden verse bajo demanda.
El pasado julio, el tribunal de apelación de París sentenció a Lidl a pagar 43 millones de euros a Intermarché al considerar que cientos de anuncios televisivos retransmitidos entre 2017 y 2023 constituían publicidad engañosa y competencia desleal.
La disputa judicial tiene su origen en una agresiva estrategia publicitaria lanzada por Lidl, en la que afirmaba que Intermarché vendía carne de vacuno procedente de animales nacidos y criados fuera de Francia, mientras que Lidl aseguraba que toda su carne de vacuno fresca procedía exclusivamente de ganado francés.
Anuncios "falsos y denigrantes"
Intermarché reaccionó de inmediato, llevando el caso ante la justicia al considerar que los anuncios de Lidl eran "falsos y denigrantes". Según la cadena francesa, su carne de vacuno también procede mayoritariamente de ganaderías de origen galo y cumple con los estándares de calidad exigidos en el país.
Los jueces consideraron que la campaña del discounter no sólo inducía a error al consumidor, sino que generó un "perjuicio comercial significativo" para la enseña francesa. Por su parte, el discounter considera que la legislación que regula en Francia la publicidad desde 1992 está obsoleta y no responde a la realidad actual.
Lidl es la sexta cadena por cuota de mercado en Francia, pero la segunda por en gasto en publicidad en todos los medios y canales, según datos de Kantar Media. En España el discounter sigue operando con normalidad en este campo, a pesar de que sus campañas de publicidad a menudo contienen mensajes difíciles de verificar por el consumidor.