A inicios de marzo, la publicación de los resultados anuales de Auchan proporcionará una primera radiografía completa del plan de choque impulsado por su consejero delegado global, Guillaume Darrasse. El directivo, que asumió las riendas hace casi dos años, ha impulsado una reestructuración ambiciosa que resume en una frase: "Las tiendas de 18.000 metros cuadrados en dos plantas se han vuelto obsoletas".
Esta manera de pensar, que contrasta con el elogio del hipermercado que hace el gerente de su rival Carrefour, responde a la situación de un grupo que encadena dos ejercicios de retrocesos —con caídas del 1,8% en 2024 y del 1,9% en 2023— pese a las adquisiciones realizadas en Francia, España y Portugal.
En el mercado francés, las pérdidas alcanzaron los 300 millones de euros en 2024 y la cuota ha pasado del 9,2% al 8,4% desde enero de 2025, según datos de Worldpanel by Numerator. En España, Alcampo perdió dos décimas de cuota en 2025, hasta el 2,8%, con descensos del 1,4% en penetración —alcanza al 36,7% de los hogares— y del 0,2% en fidelidad en valor.
El deterioro de la imagen precio —siete puntos menos en siete años en Francia— y la reducción de promociones han mermado el tráfico.
La respuesta de Darrasse consiste en concentrarse en hipermercados de 8.000 metros cuadrados de superficie comercial. A corto plazo, esto supondrá una contracción de las ventas a cambio de ganar eficiencia y rentabilidad en el medio plazo. La compañía prevé recortar un 25% la superficie de 65 de sus 119 hipermercados en Francia en tres años, lo que supone eliminar más de 150.000 metros cuadrados de sala de venta. Una decena ya ha aplicado el ajuste y otra está prevista para 2026.
La reestructuración no se limita al perímetro comercial. El grupo ha decidido franquiciar 164 supermercados y vender otros 91, en una operación que, además de generar liquidez, reducirá su peso directo en un formato más atractivo para los consumidores.
España: menos superficie y más formatos híbridos
España no es ajena a la reestructuración del grupo.
Aquí, el plan de transformación arrancó hace algo más de dos años y combina varias fórmulas. En algunos hipermercados, la filial que dirige Carlos Pedreira ha optado por reducir superficie y ceder espacio a terceros para aligerar costes fijos y generar tráfico adicional. Es el caso de Albacete, donde el centro reabrió con 2.000 metros cuadrados menos —ocupados ahora por una tienda de muebles—, y Alcorcón (Madrid).
En otros establecimientos, como el de Diagonal Mar (Barcelona), el recorte de metros se ha acompañado de la incorporación de un bistró, en línea con la idea de convertir el hipermercado en un "centro de experiencias". Una tercera vía consiste en dedicar parte del espacio a los llamados backs of store, áreas cerradas al público destinadas exclusivamente a la preparación de pedidos online.
En 2025, Alcampo destinó 52 millones de euros a la reforma de 26 tiendas, cinco de ellas hipermercados. Para 2026 prevé estrenar su primer híper franquiciado. Su flamante nuevo consejero delegado ha avanzado además que estudiará "posibles compras" para reforzar la posición de la cadena.
No son buenos tiempos para los grandes formatos, pero Auchan cuenta con dos bazas que juegan a su favor. Tiene un CEO global que no oculta la gravedad de la situación y se ha propuesto una transformación integral. Además, cuenta con el apoyo del principal accionista, la familia Mulliez, que por el momento parece dispuesta a seguir inyectando liquidez para acelerar el cambio de rumbo.