Horacio González Alemán

| Carnes... Y esto, ¿lo pagará la OMS? | -

La alerta de la OMS provocó menos ventas en el sector cárnico
La alerta de la OMS provocó menos ventas en el sector cárnico

Hace poco GranConsumoTv se hacía eco de los datos hechos públicos por la consultora IRI, según los cuales, tras el lamentable incidente provocado por el IARC -organismo dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS)- las ventas de carne procesada han caído en España un 9%.

Seguro que análisis similares en otros paises europeos nos llevarían a cifras muy similares, constatándose el daño que una comunicación irresponsable puede hacer sobre los sectores económicos. Máxime cuando ésta viene de organismos internacionales de reconocido prestigio y supuesta imparcialidad.

Ahora, constatado el daño, la pregunta que cabe hacerse es.... y esto... ¿quién lo paga?

Es preocupante ver cómo los organismos internacionales, y en especial la OMS, son cada día más incisivos en la crítica a la alimentación y, sobre todo, ver que no hay prácticamente contestación alguna a sus tesis. Es como si tuvieran la verdad de su parte y eso les permitiera proponer y recomendar a su antojo, independientemente del bien o del mal que puedan hacer. Es como tratar con 'espíritus puros' que se permiten decirnos lo que podemos o no comer, independientemente de que haya científicos que no compartan su opinión y de que nuestra economía y empleo puedan verse afectados.

Recordemos que la OMS, como organismo internacional que es, no está sujeta al control externo, no tiene legitimidad democrática alguna y no responde ante opinión pública alguna, contrariamente a lo que suele pasar en un Estado de un país miembro de esa organización. Es más, se permite el lujo de negar la interlocución a los agentes económicos como el sector del tabaco, y ahora están reflexionando extender esa negativa a los sectores de bebidas con contenido alcohólico y al alimentario.

En estas circunstancias, ¿qué se puede hacer? Pues poco, créanme. Aunque siempre estamos a tiempo de cambiar las cosas. Sería interesante poder hacer una cuantificación económica del daño creado y buscar los vericuetos jurídicos para poner la cifras encima de la mesa de la directora general de la OMS, para así poder ver cuál es su respuesta. Quizá, si se argumenta bien, hasta algún Estado apoyaría la demanda...

Una cosa es clara: nos centramos demasiado en lo que se cuece en Bruselas, pero cada día es más importante conocer qué se está moviendo en organismos internacionales como la OMS, la FAO o la OCDE, que, por cierto, cada día trabajan más al unísono cuando se trata de decirle al cuidadano lo que tiene que comer o beber y lo que no.

Sobre el autor

Consultor independiente - Thoffood

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