Lidl ha iniciado 2026 con una nuevo concepto de tienda en el que destacan la mayor superficie de ventas, la amplitud de los pasillos y la nueva ubicación de las secciones de frescos.
El pasado 29 de enero, el discounter abrió en Francia, de forma simultánea, tres nuevos establecimientos —en Castillon-la-Bataille (Gironde), Marsella (Bouches-du-Rhône) y Muret (Haute-Garonne)— que comparten características: tamaño superior al habitual en la cadena y una inversión superior en diseño, equipamiento y servicios, según informa LSA.
Las nuevas tiendas superan holgadamente la superficie media de Lidl, situada en torno a los 1.600 metros cuadrados. El establecimiento de Marsella alcanza los 1.732 metros cuadrados, sobre el emplazamiento de un antiguo supermercado Casino que Intermarché no llegó a operar. El de Muret, con 1.840 metros cuadrados distribuidos en tres plantas, es, según la propia cadena, el mayor Lidl de la región.
Un concepto más amplio y más tecnológico
Más allá del tamaño, las aperturas sirven de escaparate del nuevo concepto de tienda que Lidl está desplegando progresivamente en Francia. Los cambios afectan tanto a la experiencia de compra como a la eficiencia operativa: pasillos más amplios, una nueva disposición de frutas y verduras en mobiliario refrigerado, renovación del espacio de panadería y señalizaciones que incorporan el color negro al tradicional binomio azul y amarillo del discounter. En el supermercado de Muret, por ejemplo, la sección de panadería se ha situado a la entrada para favorecer estas misiones de compra.
La modernización alcanza también a los procesos en tienda. Las nuevas cajas automáticas integran cámaras capaces de identificar los productos de forma automática, una tecnología orientada a reducir tiempos de espera y costes laborales.
Según avanza LSA, el concepto se replicará en las próximas aperturas previstas en febrero: Oyonnax (1.539 metros cuadrados) y Saint-Martin-de-Crau y Angers (1.414). Todas ellas comparten además elementos vinculados a sostenibilidad y servicios adicionales, como puntos de recarga para vehículos eléctricos, fachadas acristaladas o vegetales y paneles fotovoltaicos.
Más superficie, menos dispersión
La estrategia responde a un giro iniciado hace varios años por Lidl en Francia. Tras un periodo de racionalización de red entre 2011 y 2015, en el que la compañía cerró un número significativo de establecimientos, el grupo alemán apuesta ahora por un parque comercial con menos tiendas, pero más grandes y mejor equipadas.
En una entrevista concedida el pasado verano, el presidente de Lidl Francia, John Paul Scally, avanzó una inversión de 575 millones de euros en 2025 para unas 50 operaciones —20 nuevas aperturas y 30 traslados— con un objetivo claro: aumentar la superficie comercial y concentrar el capital en proyectos de mayor envergadura. "Por primera vez superaremos el nivel de 2011, con 1.624 tiendas", explicó entonces el directivo.
El despliegue de este nuevo formato confirma la evolución del hard discount hacia modelos menos austeros en apariencia similares al soft discount de Mercadona, que mantienen intactos los pilares operativos del negocio: surtido reducido, alta rotación y control total de costes. El aumento de superficie permite incorporar más referencias, mejorar la presentación de frescos y absorber servicios —como la recarga eléctrica— que refuerzan el atractivo de la tienda sin alterar el ADN del formato.