La alerta sanitaria por la posible contaminación de leches infantiles con cereulida, una toxina producida por determinadas bacterias, se ha ampliado a varios países de Europa y alcanza ya a España, aunque por el momento sin constancia de afectados. Varias marcas han retirado de forma preventiva distintos lotes antes de su llegada al mercado, en un episodio que vuelve a poner bajo presión a una categoría especialmente sensible desde el punto de vista regulatorio y de reputación de marca.
En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha informado de la retirada de varios lotes de las fórmulas infantiles Babybio Caprea 1 y Babybio Optima 1, siguiendo la estela de actuaciones similares realizadas por grupos como Nestlé y Lactalis Nutrición. Según Sanidad, la mayor parte de los productos afectados no llegó a comercializarse y, a día de hoy, no se han registrado casos de intoxicación en nuestro país. Las autoridades recomiendan, no obstante, abstenerse de consumir los lotes implicados.
La cereulida es una toxina termorresistente que puede provocar vómitos y náuseas, y cuya presencia ha motivado una cadena de retiradas en al menos 18 países europeos. El episodio más relevante hasta ahora corresponde a Danone, que ha ordenado la retirada de más de 120 lotes de fórmulas infantiles en Austria —principalmente de las marcas Aptamil y Milumil—. Las autoridades sanitarias austriacas han advertido, además, de posibles extensiones de la retirada a otros países como Alemania debido al comercio transfronterizo.
Pero el problema no se limita a Europa. Según Bloomberg, las retiradas afectan ya a consumidores en más de 60 países y se producen tras la publicación de nuevas directrices de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), que ha recomendado niveles máximos más estrictos de cereulida en fórmulas infantiles. Estas nuevas referencias técnicas, solicitadas por grandes fabricantes como Nestlé para armonizar los controles en el continente, han obligado a revisar protocolos y a activar procesos preventivos de retirada.
El impacto operativo y de reputación para el sector es significativo. Francia investiga todavía una posible relación entre una leche infantil de Nestlé y la muerte de dos bebés, mientras que en Reino Unido las autoridades sanitarias han señalado que 36 lactantes podrían haber enfermado tras consumir productos contaminados, aunque sin víctimas mortales. En este contexto, las compañías han subrayado que las retiradas responden a un principio de máxima precaución y que se han reforzado los controles sobre ingredientes y procesos.
El episodio vuelve a evidenciar la elevada sensibilidad del mercado de nutrición infantil, donde cualquier incidente tiene un efecto inmediato sobre la confianza del consumidor y obliga a actuar con rapidez. Las acciones de Danone y Nestlé experimentaron fuertes correcciones durante la última semana que apenas han comenzado a revertirse.