Hace pocos meses, el impacto de los fármacos GLP-1 en los hábitos alimentarios era todavía una conversación incipiente. Hoy, sin embargo, se ha convertido en una realidad comercial tangible en el retail británico.
Desde el pasado 2 de enero, Morrisons comercializa en sus tiendas una gama de comidas preparadas diseñada específicamente para consumidores que utilizan medicamentos como Ozempic o Wegovy, marcando un punto de inflexión en la respuesta de los supermercados a este nuevo perfil de cliente.
La iniciativa, pionera entre los grandes operadores del país, confirma que el uso creciente de estos tratamientos, no solo está afectando al volumen de consumo, sino también a la arquitectura del surtido, el tamaño de las raciones y el posicionamiento nutricional de las marcas propias.
Morrisons: porciones reducidas y proteína como nuevo estándar
Bajo la etiqueta Small & Balanced, Morrisons ha lanzado siete platos preparados concebidos para consumidores con apetito reducido, pero que siguen demandando conveniencia, sabor y una nutrición equilibrada. Las recetas se basan en porciones más pequeñas y perfiles de macronutrientes cuidadosamente ajustados, con un claro protagonismo de la proteína como vector de saciedad y calidad nutricional.
El lanzamiento forma parte de una renovación más amplia de la estrategia de marca propia del retailer y se ha desarrollado en colaboración con la reconocida marca de suplementos deportivos y nutricionales Applied Nutrition. En total, Morrisons ha introducido 53 nuevos productos que abarcan categorías de fresco, congelado y ambiente, incluyendo ensaladas, pizzas, quesos, pastas y helados ricos en proteínas.
Desde la compañía reconocen que el cambio responde directamente a la evolución del comportamiento del consumidor: más de una cuarta parte de sus clientes busca activamente aumentar su ingesta proteica, una tendencia que el uso de fármacos GLP-1 ha acelerado de forma notable. El resultado es una oferta que evita el discurso clásico de "dieta" y se centra en funcionalidad, equilibrio y control de la ración.
Co-op se suma a la tendencia y eleva la apuesta
La estrategia de Morrisons no es un caso aislado. Co-op ha anunciado que el próximo 7 de enero introducirá su propia gama de productos diseñada específicamente para usuarios de tratamientos GLP-1, convirtiéndose en el segundo gran retailer británico en abordar este nicho de forma explícita.
La propuesta de Co-op va más allá del simple ajuste calórico. Su nueva línea se ha desarrollado teniendo en cuenta la fisiología del consumidor bajo estos tratamientos, con micro-raciones de alta densidad nutricional, perfiles de sabor suaves para facilitar la digestión y un enfoque claro en la preservación de la masa muscular, uno de los riesgos asociados a la pérdida rápida de peso.
Desde la cadena reconocen abiertamente que no se trata solo de vender comida, sino de adaptarse a un cambio biológico en una parte creciente de su base de clientes. Las estimaciones del sector apuntan a que más de cinco millones de británicos podrían estar utilizando fármacos GLP-1 a finales de 2026, una cifra con implicaciones directas para la planificación del surtido y el diseño del lineal.
La "economía GLP-1" entra en fase comercial
Con Morrisons ya en el mercado y Co-op a punto de sumarse, el Reino Unido se consolida como el primer país europeo en tratar al consumidor de GLP-1 como un segmento retail en sí mismo, y no únicamente como un paciente o un perfil clínico.
Este escenario está llevando a la industria alimentaria y a la distribución a replantear varios de sus pilares. El valor ya no se asocia únicamente al volumen, sino a la adecuación de la ración al nuevo patrón de consumo. La proteína se consolida como atributo transversal del surtido y la conveniencia evoluciona hacia soluciones más ajustadas. Todo ello empieza a reflejarse en el punto de venta, con un lineal que comienza a adaptarse a nuevos hábitos de ingesta.
Mientras en otros mercados europeos el debate sigue centrado en el impacto sanitario de estos medicamentos, el retail británico ya está capitalizando sus efectos en la cesta de la compra.