Ebro Foods calcula que el encarecimiento de la energía y de determinadas materias primas derivadas del petróleo tras la guerra de Irán tendrá un impacto de 38 millones de euros en sus resultados de 2026. La cifra equivale al 17,8% del beneficio neto de 214,8 millones obtenido por el grupo el pasado ejercicio y anticipa un nuevo año marcado por las dificultades para el propietario de marcas como Brillante, Garofalo o Bertagni.
"Nos enfrentamos a un 2026 muy complejo y complicado", advirtió este martes el presidente de la compañía, Antonio Hernández Callejas, durante la junta general de accionistas. El directivo recordó que el grupo ha tenido que gestionar en los últimos meses las consecuencias de los aranceles estadounidenses, las dificultades logísticas en el Mar Rojo, la dana y, ahora, el encarecimiento energético asociado al conflicto en Oriente Medio.
El impacto se suma a los costes extraordinarios que ya soportó el grupo por la política comercial de Estados Unidos. Solo en el negocio arrocero de Riviana, los aranceles aplicados a las importaciones procedentes de India y Tailandia generaron un sobrecoste de más de 10 millones de dólares en 2025. A ello se añadieron otros cuatro millones en las divisiones de pasta Garofalo y Bertagni.
Pese a este entorno, Ebro confía en mejorar progresivamente sus márgenes a lo largo del ejercicio. La compañía ha iniciado un proceso de reducción de inventarios adquiridos a precios elevados y espera beneficiarse parcialmente de la anulación judicial de algunos aranceles en Estados Unidos, que podría traducirse en reembolsos durante este año.
El grupo cerró 2025 con una facturación de 3.013 millones de euros, un 4% inferior a la del ejercicio anterior, afectada por la caída de precios y el tipo de cambio. Sin embargo, logró elevar un 3,4% su beneficio neto y un 1,8% su resultado bruto de explotación ajustado.
Durante el pasado ejercicio destinó 135 millones de euros a ampliar capacidad industrial en Estados Unidos, Italia y Francia, y avanza en la construcción de su primera fábrica de pasta fresca en el mercado estadounidense, una inversión que superará los 50 millones de dólares.