Ebro Foods empieza con mal pie el primer ejercicio de su nuevo plan estratégico. La principal compañía de alimentación en España cerró 2025 con una facturación de 3.013,6 millones de euros, un 4% menos que el año anterior, que atribuye a la bada de precios al consumidor y al impacto del tipo de cambio, pero en la que tiene mucho que ver la competencia de la marca blanca, que sigue creciendo en sus categorías clave —arroz y pasta—.
A pesar de ello, el grupo sí ha logrado mejorar su rentabilidad. El beneficio neto avanzó un 3,4%, hasta los 214,8 millones, mientras que el ebitda-A alcanzó los 420,6 millones, un 1,8% más, pese a absorber cerca de 20 millones por los aranceles de Estados Unidos y el efecto divisa. La deuda neta se redujo hasta 529,4 millones tras inversiones de casi 135 millones y el pago de 111,6 millones a los accionistas.
Por divisiones, el arroz —que aporta tres cuartas partes de los ingresos con enseñas como SOS, La Fallera y Brillante— facturó 2.326 millones, con un sólido comportamiento de los productos de conveniencia y del negocio industrial. En pasta (690 millones), el alza de aranceles en EE UU y la presión promocional en Norteamérica limitaron el crecimiento, aunque marcas como Garofalo y Bertagni mantuvieron una evolución positiva en Europa.
Ante el avance de la marca blanca en categorías básicas, la compañía ya anunció durante la presentación de su plan estratégico 2025-2027 que apostaría por segmentos de mayor valor añadido. La hoja de ruta trazada por Antonio Hernández Callejas prevé invertir más en comida preparada, refrigerada y congelada, así como entrar en nuevas categorías como salsas, con el objetivo de diversificar un negocio todavía muy dependiente del arroz y expuesto a la competencia por precio.