El grupo alimentario español Ebro Foods ha completado este jueves la adquisición de la empresa italiana de pasta rellena Bertagni con la compra, por un importe de 112,5 millones de euros, del 30% del capital que aún no detentaba.
La dueña de marcas como SOS, La Fallera o Garofalo refuerza así su posicionamiento como el "segundo mayor productor de pasta fresca del mundo", en línea con su estrategia de diversificación para incluir más productos de alto valor añadido.
La operación, comunicada este jueves a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), pone fin a la etapa de cogestión iniciada en 2018, cuando el grupo español adquirió el 70% del fabricante con sede en Bolonia.
Desde entonces, la compañía italiana especializada en pasta rellena prémium, gestionada aún por el equipo de Antonio Marchetti y Enrico Bolla, ha multiplicado su tamaño: sus ventas brutas han pasado de 70 millones de euros en 2017 a 182 millones en 2024, impulsadas por la internacionalización y el auge de soluciones de conveniencia de gama alta. Entre otros, Bertagni es proveedor de Mercadona para su línea de pasta fresca de Hacendado.
Ebro ha subrayado que Marchetti y Bolla, hasta ahora socios minoritarios, seguirán implicados en la gestión para garantizar una transición ordenada, un esquema habitual en las adquisiciones industriales del grupo.
La compañía no ha detallado el impacto inmediato de la operación en resultados, pero la evolución del negocio apunta a un activo plenamente compatible con el plan estratégico 2025-2027 presentado el pasado junio de 2025, que prioriza el crecimiento en segmentos menos expuestos a la presión de la marca blanca.
Esta podría no ser la única operación del ejercicio para Ebro. El grupo español ya confirmó el pasado año que estudia operaciones de envergadura, con el foco puesto en Oriente Medio y África, además de categorías como salsas y otras colindantes.
Con el control total de Bertagni, Ebro gana escala, simplifica la gestión y refuerza una de sus principales palancas de diversificación, en un momento en el que la defensa de la rentabilidad pasa tanto por el volumen como por la calidad del crecimiento.