"No teníamos miedo de decir que queríamos construir un líder mundial desde Barcelona". Con esa convicción resumió Oscar Pierre, cofundador y consejero delegado de Glovo, los primeros pasos de una compañía que hoy suma 50 millones de usuarios y que ha recaudado más de 1.000 millones de euros en financiación para alcanzar la posición de que goza hoy.
"Al principio todo el mundo nos decía que no. Que no podíamos competir con Uber, Amazon o los gigantes chinos", recordó durante su intervención en HIP 2026, la feria de referencia para la hostelería, que se celebra en Ifema Madrid entre el 16 y el 18 de febrero.
Pierre defendió ante un auditorio repleto de restauradores que la clave no ha sido solo la ambición, sino la capacidad de corregir. "Nos expandimos muy rápido en muchos mercados. Y cuando vimos que algunos no funcionaban, cerramos", explicó. Glovo ha llegado a operar en 40 países; hoy está presente en 23. "Hemos querido asegurarnos de que nuestro portfolio de países fuera sano y quedarnos sólo allí donde contábamos con una marca potente. Crecer por crecer no sirve".
Esa disciplina es especialmente relevante en un negocio de márgenes estrechos. "Somos un negocio de detalle. Para que un usuario pida y en 25 minutos le llegue caliente, completo y sin errores, y que a la vez nosotros ganemos dinero, se necesita un talento excelente y una obsesión absoluta por la ejecución. Si no, los números no funcionan". El directivo, que fundó la empresa con 22 años, entendió enseguida que necesitaría captar talento para hacer de la empresa un proyecto de éxito. "Ha sido una de mis grandes obsesiones".
Más allá de la logística, Pierre reivindicó el papel de la plataforma como socio tecnológico de bares y restaurantes. "Para muchos de nuestros partners somos su primera experiencia digital. Somos un digitalizador". En un entorno en el que la hostelería afronta mayores costes laborales y regulatorios, esa capa tecnológica —datos, visibilidad, eficiencia operativa— se ha convertido en un factor diferencial.
El mensaje llega en un momento delicado para el grupo. La alemana Delivery Hero, propietaria de Glovo, advirtió el pasado verano en su informe semestral de la "incertidumbre significativa" que generan en España las multas y sanciones vinculadas a la adaptación a la 'Ley Rider', con un impacto potencial de entre 520 y 860 millones de euros.
Sin aludir directamente a esa cifra, Pierre insistió en la necesidad de construir compañías resilientes. "Lo importante es que el negocio sea sostenible a largo plazo. Hemos aprendido a priorizar mercados donde podemos ser líderes y operar con una estructura sólida".