Costco tendrá que esperar, al menos, un año más para salir de números rojos en España.
La multinacional estadounidense, que aterrizó por primera vez en nuestro país en 2014, ha cerrado su ejercicio fiscal —comprendido entre el 2 de septiembre de 2024 y el 31 de agosto de 2025— de nuevo con pérdidas, aunque reduce la sangría un 33% hasta los 5,03 millones de euros.
La facturación de Costco España se elevó un 29% hasta los 798 millones de euros, mientras que sus ventas de retail —es decir, una vez descontado el negocio de redistribución a otras filiales europeas desde España— se situaron en 779,7 millones de euros, un 28,4% más.
El impulso a este último indicador se debe sobre todo a la inauguración del nuevo centro de Zaragoza en septiembre de 2024, pero cabe tener en cuenta que la facturación por tienda ha descendido, probable indicio que las instalaciones de Aragón probablemente no funcionan aún a pleno rendimiento.
El ejercicio anterior su número de suscriptores, cimiento del negocio de Costco, se situaba en 750.000. Este año la compañía no ha proporcionado cifras, pero sí ha precisado que tiene un índice de renovación cercano al 80%.
Costco ha anticipado que seguirá adelante con su "estrategia de crecimiento sostenido", que contempla un "ambicioso plan de expansión" para los próximos años que incluye nuevas aperturas en Paterna (Valencia), prevista para 2027; Siero (Asturias), en proceso de tramitación administrativa; Málaga y Torrejón de Ardoz (Madrid), todo lo cual le permitiría situarse en nueve establecimientos. Las barreras burocráticas son uno de los principales frenos que ha encontrado la implantación de Costco en nuestro país, con licencias que se demoran hasta siete años, como en el caso de Paterna.
Además, su modelo de negocio, con establecimientos de más de 15.000 metros cuadrados de superficie, encuentra en nuestro país dificultades de implantación, con consumidores que priman la proximidad y la conveniencia. A pesar de ello —o tal vez por esta causa—, su ticket medio se encuentra entre los más altos del sector.
La filial española cuenta con el respaldo de su matriz estadounidense, que seguirá inyectando liquidez a la espera de que el mayor volumen permita reducir costes unitarios y alcanzar la ansiada rentabilidad, que se resiste doce años después.