La campaña de Navidad es el gran examen para La Sirena. El especialista en congelados concentra en apenas un mes el 100% de su beneficio, hasta el punto de que cualquier desviación climática o de calendario puede tener consecuencias fatales para el conjunto del ejercicio.
"Nosotros nos lo jugamos todo en diciembre. Todo", subraya el empresario en uno de sus conocidos videos en TikTok. Según explica, el flujo de ebitda de la compañía apenas se sitúa en torno a cero durante buena parte del otoño, para dispararse en el último mes del año. "En octubre prácticamente es cero y en diciembre se va a ocho millones y medio o nueve", señala.
Elías reconoce que la evolución de la campaña depende también de variables ajenas al negocio, como el efecto calendario o la meteorología. "No es lo mismo que el día de Navidad caiga en sábado o entre semana, o que llueva los días previos. Si llueve es horroroso", explica.
La elevada dependencia de la Navidad es habitual en las compañías especializadas en productos frescos, congelados o de gama alta —también sucede a El Corte Inglés o Sánchez Romero—, pero el caso de La Sirena es especialmente significativa.
En el último ejercicio, La Sirena facturó 179 millones de euros, apenas un 0,6% más que el año anterior, pero volvió a registrar pérdidas y sigue sin encontrar la fórmula para crecer, pese a sus esfuerzos por ampliar el surtido para garantizar una cesta completa y a la renovación de su red comercial, todavía lejos de completarse.