Coca-Cola renuncia por el momento a la venta de Costa Coffee, cadena de cafeterías que adquirió en 2018 por 4.000 millones de libras, tras constatar que las ofertas recibidas en el proceso de venta no alcanzaban sus expectativas de valoración. Según ha adelantado Financial Times, la multinacional estadounidense dio por concluidas las conversaciones con los últimos fondos interesados el pasado diciembre, poniendo fin a una subasta que se había prolongado durante varios meses.
Entre los fondos mejor posicionados figuraban TDR Capital, propietario de la cadena británica de supermercados Asda, y el fondo de situaciones especiales de Bain Capital, accionista de cadenas como Gail’s o PizzaExpress. En fases anteriores también mostraron interés fondos como Apollo, KKR o Centurium Capital. Ninguna logró cerrar una propuesta que convenciera a Coca-Cola.
La decisión no implica un cierre definitivo a una futura venta. Fuentes citadas por el diario británico apuntan a que el grupo podría reactivar la operación a medio plazo en caso de que aumentara el apetito inversor o cambiaran las condiciones del mercado. De momento, la compañía conservará un activo que en la actualidad vale cerca de la mitad de lo que pagó en 2018 debido a la desaceleración del consumo fuera del hogar y a la irrupción de nuevos competidores en su segmento.
Coca-Cola adquirió Costa Coffee en 2018 por 4.000 millones de libras en una apuesta por diversificarse más allá de los refrescos y ganar exposición directa al mercado global del café, dominado por gigantes como Starbucks y Nestlé. Desde entonces, Costa ha desarrollado nuevos productos listos para beber y ha avanzado en automatización, pero no ha logrado sinergias significativas dentro del grupo, y la adquisición no ha servido para revitalizar las ventas.