El pasado junio, la cadena china de cafeterías Luckin Coffee inauguró su primer establecimiento en Nueva York con el mensaje de "revitalizar" el sector en Estados Unidos.
Mientras Starbucks trata de reinventarse como "cafetería de barrio" para recuperar a los consumidores perdidos, Luckin y otras cadenas asiáticas avanzan rápidamente gracias a un modelo que pone el énfasis en el precio y la rapidez por encima de la experiencia y el contacto humano. En Luckin, el consumidor puede comprar rápidamente a través de la app, evitar las colas y recoger su café para consumir en el local o para llevar por apenas dos euros.
El movimiento ilustra un cambio de tendencia de consecuencias profundas: los consumidores chinos han dejado de imitar los hábitos occidentales para ser ellos mismos creadores de tendencias a nivel global. Y en una coyuntura marcada por la pérdida de poder adquisitivo —también en Estados Unidos y Europa—, los consumidores comienzan a valorar más la propuesta comercial de los nuevos actores.
La batalla de las cafeterías se libra en China
En China, la batalla entre la multinacional norteamericana y sus rivales locales ha comenzado a decantarse de manera clara a favor de estos últimos.
Luckin Coffee, junto a otras como Cotti, supera ya las 26.000 tiendas en China, tres veces más que Starbucks. La cadena asiática ha acelerado su expansión gracias a una estrategia de precios agresivos y una oferta comercial adaptada al consumidor local, al tiempo que nuevos actores procedentes del té y el bubble tea como Mixue o Guming compiten por el mismo cliente tanto en tienda física como en las plataformas de entrega a domicilio.
Consciente de las dificultades, el grupo que dirige Brian Niccol ha optado por replegarse. Starbucks ha vendido la mayoría de su negocio en China al fondo Boyu Capital en una joint venture valorada en unos 4.000 millones de dólares, según datos de The Financial Times. La operación se inscribe en una tendencia más amplia: las multinacionales occidentales ya no pueden confiar sólo en el prestigio de marca frente a competidores chinos más baratos y que responden mejor a las necesidades de sus consumidores.

Fachada del Starbucks en el centro comercial Marineda City de A Coruña.
Starbucks, dificultades en China... y en Estados Unidos
Las dificultades de Starbucks no se limitan a China. En septiembre de 2025, su consejero delegado anunció el cierre de 434 tiendas y un recorte de unos 900 empleos de oficina en Estados Unidos dentro de un plan de reestructuración que costará cerca de 1.000 millones de dólares en el corto plazo.
El objetivo es reducir costes y devolver agilidad a una organización que acumula seis trimestres consecutivos de caídas en ventas comparables. Niccol tomó posesión del cargo en septiembre de 2024 con la intención declarada de recuperar la esencia de Starbucks como "cafetería de barrio" —lo que le ha llevado, por ejemplo, a incrementar el número de baristas por establecimiento—, pero por el momento los consumidores no han respondido como se esperaba.