Cada año, supermercados y comercios pierden más de 2.800 millones de euros como consecuencia de los hurtos, según datos de Aecoc. Este problema tiene, además, una dimensión a la que no suele prestarse atención: los hurtos perpetrados por empleados directos de la cadena afectada.
Whisky, pechugas de pollo o vino tinto son algunos de los productos más robados por los empleados de alimentación, que se enfrentan al despido disciplinario como consecuencia de estas infracciones, ratificado de manera casi invariable por los tribunales.
Algunos casos son llamativos. Por ejemplo. una empleada de comercio de Tenerife sustrajo hasta 22 botellas de whisky de alta gama entre abril y septiembre de 2023, según recoge Efe. Su despido fulminante fue ratificado por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias el pasado 16 de enero, tras constatar que además había sustraído una docena de botellas de vino tinto crianza y otras tantas de blanco verdejo, espumosos variados, licor de pomelo y una caja de bombones.
Otra cajera de Cáceres permitió a una conocida sacar sin pagar un chorizo de herradura, patatas fritas, filetes, alitas de pollo y lomo adobado, entre otros productos. Nuevamente, el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura ratificó la sentencia el 2 de febrero, al confirmar que se considera "robo, hurto o malversación" no sólo sustraer productos sino "el consumo propio o venderse o cobrarse a sí mismo o a otros" sin pagar o a precios ficticios.
En Granada, otro trabajador sustrajo productos por valor de 72 euros; su despido fue ratificado el 27 de noviembre de 2025 por el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. El hombre se llevó varias botellas de vino de ínfima categoría, una lata de paté de atún; una caja de bombones; una brocha de maquillaje; una bandeja de pechugas de pollo y un sacacorchos.
En otras ocasiones, el robo consiste en cambiar el precio de los productos para extraerlos a un coste menor del real. En un centro comercial de Valladolid, dos trabajadoras procedieron a reducir el precio de un lomo de cebo ibérico nobleza castellana de medio kilo a 4,99 euros, cuando su precio era de 20,13; en total, consiguió con este método 27 piezas de lomo.