Unide presentó hace apenas un año una hoja de ruta por la que espera inaugurar 200 supermercados hasta 2028, a razón de 50 por año. La cooperativa, sin embargo, no persigue crecer a cualquier precio: su prioridad es densificar presencia en mercados en los que ya opera, reforzar la rentabilidad del socio y adaptar su propuesta al entorno, con especial foco en el comercio de proximidad y los municipios de menor tamaño.
Así lo asegura Rafael San Emeterio, director de Expansión de Unide, en conversación con FRS: "La expansión es uno de los pilares del plan estratégico, pero con un enfoque muy claro: crecer de forma sostenida y ordenada". En la práctica, esto se traducirá en reforzar posiciones en la Comunidad de Madrid, Castilla-La Mancha o la Comunidad Valenciana —con especial foco en Alicante—, así como en ganar peso en el norte, en regiones como Cantabria, Navarra o La Rioja.
Uno de los ejes diferenciales del modelo sigue siendo su implantación en municipios de menor tamaño. Lejos de reducir exposición en estas áreas, Unide pretende reforzarla. "El comercio de proximidad rural es una ventaja competitiva frente a los grandes operadores", sostiene San Emeterio, que defiende un formato de tienda más ligero, adaptado al tamaño de la población y con surtidos optimizados. El objetivo es doble: garantizar acceso a productos básicos y mantener la actividad económica en zonas con riesgo de desertización comercial, sin olvidar la rentabilidad.
El crecimiento se apoya también en una revisión de la propuesta de valor al socio, en un contexto en el que la captación de emprendedores se ha convertido en uno de los principales cuellos de botella del sector. Frente a modelos de franquicia más rígidos, Unide pone el acento en la autonomía del gestor, la ausencia de royalties y una inversión escalable. "El socio no entra en una marca, entra en un proyecto en el que mantiene el control de su negocio, pero con apoyo integral", resume.
Este planteamiento está atrayendo perfiles cada vez más diversos. Desde emprendedores locales que buscan autoempleo hasta antiguos franquiciados o gestores con experiencia que priorizan mayor independencia, pasando por procesos de relevo generacional en comercios familiares. En todos los casos, el denominador común es la búsqueda de flexibilidad y rentabilidad.
La colaboración con el grupo IFA, su central de compras desde 2015, con la que ha cerrado nuevos acuerdos para incorporar más referencias de marca propia, refuerza esta propuesta, al aportar mayor capacidad de compra y competitividad en precio sin diluir la autonomía del socio. "Permite competir con los grandes operadores, pero manteniendo el modelo cooperativo", apunta San Emeterio, que considera esta alianza un elemento diferencial en la nueva propuesta de Unide.
La experiencia reciente en mercados como Canarias ha llevado además a la compañía a afinar su estrategia. La expansión, admite el directivo, exige una mayor adaptación territorial y una selección más cuidadosa del perfil del socio.
"Uno de nuestros aprendizajes más importantes es que el modelo cooperativo de Unide es válido en entornos muy distintos, pero no puede aplicarse de forma uniforme", subraya. "Cada territorio tiene sus dinámicas de consumo propias, estructura competitiva diferente, costes logísticos y operativos específicos (muy evidente en Canarias)".
La expansión, asegura San Emeterio, es hoy más selectiva que nunca. "No solo analizamos el local o el mercado, sino también el perfil del socio, su experiencia y su encaje con el territorio concreto; esto nos permite reducir errores y mejorar la sostenibilidad del crecimiento".
Unide afronta así su crecimiento con una lógica distinta a la de otros grupos: menos volumen inmediato, pero más densidad y consolidación de la red. "No se trata solo de abrir tiendas, sino de crear una base sólida y sostenible en el tiempo", concluye el directivo.