El gran consumo también se adapta a las altas temperaturas. Las sucesivas olas de calor obligan a los españoles a ajustar su cesta de la compra hacia productos de consumo más inmediato y refrescante, en detrimento de categorías asociadas a la cocina tradicional, según datos de Circana.
La consultora estima que, durante el último episodio de calor con datos comparables, las ventas de agua crecieron un 8,6% en valor respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que los refrescos aumentaron un 6,4% y los helados un 10,9%. También ganan peso las ensaladas refrigeradas, cuyo consumo se incrementa cerca de un 10% cuando suben los termómetros, reflejando la búsqueda de soluciones más ligeras y rápidas.
En sentido contrario, las categorías que requieren una mayor elaboración pierden protagonismo. Las ventas de legumbres caen un 19% durante estos episodios, frente a descensos del 7% en arroz y del 5,6% en pasta. "Las olas de calor no impulsan tanto el consumo como reconfiguran la cesta de la compra", explica Sandra Latorre, responsable de conocimiento de cliente de Circana, quien apunta a un cambio en las misiones de compra hacia productos adaptados a las altas temperaturas.
El incremento del calor también obliga a extremar las precauciones en la conservación de los alimentos. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) ha reforzado este verano sus recomendaciones para evitar intoxicaciones y reducir el desperdicio alimentario, un riesgo que aumenta con los cambios de rutina propios de las vacaciones y con el mayor consumo de productos frescos y perecederos.