Félix Solís Avantis se prepara para la gran transformación por la que atraviesa el sector de las bebidas alcohólicas. El grupo bodeguero, que superó los 400 millones de euros de facturación en el último ejercicio, considera que la caída en el consumo de alcohol responde a una tendencia de largo recorrido, pero también cree que abre nuevas vías de crecimiento para los fabricantes capaces de adaptarse a los cambios del consumidor.
"La reducción de consumo de alcohol es estructural más que coyuntural. Hay una mayor conciencia sobre la moderación y una búsqueda de alternativas más saludables", explica Félix Solís Ramos, director comercial y de Marketing, en conversación con FRS. "Pero esto no necesariamente es negativo. Se bebe menos, pero se busca más calidad, más experiencia y más conexión con la marca".
Esa lectura explica buena parte de la hoja de ruta del grupo. La internacionalización, la premiumización del portfolio y el desarrollo de nuevas categorías, especialmente los vinos sin alcohol, se han convertido en las principales palancas de crecimiento de una compañía que ya obtiene más del 52% de su facturación fuera de España.
"El mercado nacional sigue siendo fundamental para nosotros, pero es evidente que el gran motor de crecimiento está en el exterior", señala Solís Ramos. Con presencia en más de 135 países y una red de filiales propias, la empresa prevé que el peso de los mercados internacionales continúe aumentando en los próximos años. "La internacionalización de nuestra bodega continuará en los próximos años", anticipa.
La apuesta exterior se ha reforzado además con la apertura de Viña Casa Solís en Chile, un proyecto que permite al grupo diversificar orígenes y ampliar su oferta en mercados internacionales. Aunque la prioridad pasa ahora por consolidar esta inversión, la compañía no descarta explorar nuevas oportunidades en otras regiones estratégicas.
Otra de las grandes apuestas es el vino sin alcohol. La empresa ya comercializa referencias 0.0% bajo marcas como Viña Albali y Mucho Más, una categoría que, a juicio de Solís Ramos, está llamada a ganar relevancia dentro del negocio. "El vino sin alcohol no es una moda puntual, sino una tendencia estructural vinculada a cambios en los hábitos de consumo, especialmente entre los públicos más jóvenes", afirma.
La compañía espera que estas referencias incrementen progresivamente su peso dentro del portfolio. "No sustituyen al vino tradicional, pero amplían las ocasiones de consumo y nos permiten llegar a nuevos perfiles de consumidor", sostiene. El principal desafío, añade, es cultural: "El reto está en conseguir que el consumidor no perciba el vino 0.0% como una alternativa de menor calidad, sino como una opción diferente".
La estrategia se complementa con una mayor apuesta por bebidas de mayor valor añadido. Iniciativas como Finca Valeria reflejan la voluntad de la empresa de concebir en el segmento premium global con propuestas ligadas a nuevas tendencias de consumo, como vinos más frescos, ligeros y de perfil accesible.
Para sostener este crecimiento, Félix Solís destinó más de 30 millones de euros a inversiones en 2024 en el marco de su plan estratégico 2024-2027. La compañía busca ganar eficiencia mediante automatización, ampliación de capacidad productiva y mejoras operativas que permitan proteger márgenes en un entorno marcado por la presión de costes y la desaceleración del consumo.
"Creemos que estamos bien posicionados para afrontar este escenario, con un modelo diversificado, eficiente y orientado al largo plazo", concluye Solís Ramos.