El Tribunal de Cuentas Europeo (ECA) acaba de destapar las vergüenzas del sistema de control de calidad del aceite de oliva, alertando de que las lagunas en la vigilancia están poniendo en riesgo la mayor joya de la exportación agroalimentaria del continente.
El mensaje de los auditores es demoledor: la Unión Europea tiene las leyes más exigentes sobre el papel, pero el control real es un colador.
El engaño de las mezclas y el vacío online
El informe pone el foco en una de las mayores pesadillas del consumidor: pagar por "Virgen Extra" y recibir un producto adulterado. Bruselas advierte que no hay claridad suficiente en el control de mezclas con otros aceites vegetales, una práctica que se ha disparado con el aumento de precios y que el sistema actual no es capaz de frenar a tiempo.
Muchos países miembros no están inspeccionando las ventas por internet, dejando un espacio de impunidad para operadores que esquivan los análisis de calidad y comercializan aceites que, en muchos casos, ni siquiera cumplen con los estádares mínimos de seguridad alimentaria.
España: un sistema de multas "fantasmas"
Aunque España es el mayor laboratorio del mundo por volumen de producción, el informe europeo señala directamente un fallo sistémico en nuestro país: la lentitud desesperante de las sanciones. Según los auditores, esa falta de celeridad administrativa provoca que las sanciones pierdan su efecto disuasorio, permitiendo que las empresas que juegan sucio sigan operando en el mercado sin consecuencias reales e inmediatas.
Un ultimátum para salvar el prestigio
La auditora Joëlle Elvinger ha sido tajante: Europa debe garantizar que el consumidor recibe exactamente lo que paga. El informe cita a Bélgica, Grecia, Italia y España, exigiendo que se endurezcan los criterios de cata y los análisis químicos, y que se vigilen con lupa las importaciones de países de fuera de la UE, que a menudo entran en el mercado común con controles practicamente inexistentes.
Hay que señalar que las importaciones de aceitunas de la UE equivalen aproximadamente el 9% de su producción anual de aceite de oliva y alrededor del 75% de estas importaciones proceden de Túnez.
En respuesta a las conclusiones de los auditores, la Comisión "reconoce que el aceite de oliva importado debe ser considerado explícitamente por los Estados miembros en su análisis de riesgos, ya que el aceite de oliva importado debe controlarse de la misma manera que la producción de la UE".