Unilever observa con atención el posible movimiento corporativo entre Estée Lauder y Puig. La venta de su división alimentaria —que en la actualidad negocia con McCormick— podría permitirle liberar recursos y capacidad financiera para ganar peso en belleza y cuidado personal, dos de sus áreas prioritarias para los próximos años.
Fernando Fernández, el consejero delegado de Unilever, no esconde su intención de incrementar la presencia de la multinacional en los segmentos más prémium de belleza y cuidado personal, lo que podría llevar a la multinacional a estudiar la adquisición de Estée Lauder en caso de que la operación de Puig fracase.
El grupo que dirige Fernando Fernández —él mismo un especialista en Belleza— lleva años reduciendo su exposición a categorías de menor crecimiento y rotando cartera hacia segmentos con mayor valor añadido. La venta de Alimentación encajaría en esa lógica y permitiría a la compañía reforzar su posicionamiento en un segmento en el que ya cuenta con marcas relevantes como Dove Beauty, TRESemmé, Vaseline o Dermatologica
El interés potencial por Estée Lauder respondería a un doble objetivo: por un lado, ganar escala, obtener sinergias y reducir costes operativos en un mercado dominado por L'Oréal; y, por otro, acelerar su transición hacia un modelo más centrado en el cuidado personal y el bienestar. Según sugiere Bloomberg, la adquisición de Puig por parte de Estée Lauder podría ser un movimiento defensivo para evitar, de hecho, la compra de esta última por parte de Unilever.
En cualquier caso, la operación no está exenta de riesgos. La división de Belleza y Bienestar de Unilever, con una facturación de 12.800 millones de euros —que supone la cuarta parte de sus ingresos—, retrocedió un 2,3% en el último ejercicio. La directiva del grupo ha reconocido su interés en ganar presencia en el mercado prémium, lo que probablemente lleve a nuevos ajustes internos de cartera. Y, por si fuera poco, Estée Lauder cuenta con un volumen de negocio de más de 14.000 millones de dólares, lo que plantea problemas de integración que no pueden desdeñarse.