La posible salida de Aldi del mercado francés, donde encadena cinco ejercicios consecutivos en pérdidas, ha vuelto a poner de relieve las dificultades del discounter para operar de manera sostenible a largo plazo.
La cadena fundada por los hermanos Albrecht crece con rapidez allá donde se establece gracias a la expansión de tiendas, pero no siempre de manera rentable.
Como explica a FRS un veterano del sector, "cuando aterriza en un país, entra en una fase de fuerte crecimiento basado en aperturas y en ganar penetración en los hogares. Logra hacerse un hueco en el mercado; pero ese espacio, debido a sus márgenes extremadamente estrechos, no siempre resulta sostenible en el tiempo. Ni por atractivo del negocio ni por la amortización de las inversiones realizadas".
En España, la enseña se encuentra también en números rojos, lo que obligó a su matriz a inyectar más de 450 millones de euros en el último ejercicio para salvar el agujero. Según justificó entonces, semejante desequilibrio se debió a una "reevaluación de los activos inmobiliarios y financieros".
A diferencia de Francia, donde la cuota de Aldi está estancada desde hace más de tres años en el entorno del 3%, en nuestro país el discounter todavía crece con fuerza: en el último año ganó cuatro décimas hasta el 2,5% de cuota, lo que la sitúa como la tercera cadena que más crece, por detrás de Mercadona (+0,8%) y Lidl (+0,5%), según datos de Algori.

Fachada del Aldi de Pallejà (Barcelona), equipado con aparcamiento.
Aldi España, un enorme esfuerzo inversor
Pero el esfuerzo en inversiones ha sido considerable. En los últimos cuatro años, la compañía que dirige Valentín Lumbreras ha inaugurado 155 supermercados, es decir, el 31% de su parque de tiendas actual. Sólo en 2025 realizó 28 aperturas netas —33, incluyendo traslados— hasta sumar 496 puntos de venta.
Desde 2020, Aldi ha elevado un 54% su superficie comercial hasta los 549.000 metros cuadrados.
Además, en los últimos cuatro años ha más que doblado su capacidad logística hasta superar los 248.000 metros cuadrados, y en la actualidad cuenta con siete centros gracias a la última ampliación de su plataforma de Pinto (Madrid), que se suma a las de Masquefa (Barcelona), San Isidro (Alicante), Dos Hermanas (Sevilla), Agüimes (Las Palmas), Sagunto (Valencia) y Miranda de Ebro (Burgos).
"Si puede seguir en España es por el pulmón corporativo; abren, pero no lo ven reflejado en cuota, y entiendo que están sufriendo mucho", opina el director general de una de las principales cadenas de supermercados en España. "Abandonar un país son palabras mayores, pero si es cierta la noticia de Francia…".

Plataforma logística de Aldi en Sagunto (Valencia)
La viabilidad del modelo
Lo que ponen en cuestión los rumores acerca de su salida de Francia, que se suma al abandono de Dinamarca a finales de 2022, es la viabilidad del modelo. Con cada nueva apertura, Aldi gana menos cuota de mercado y penetración que Lidl, su gran rival en el canal discount.
Sus tiendas son más pequeñas y cuentan con un surtido más reducido (de entre 2.000 y 1.800 referencias frente a las 3.000 de Lidl), lo que se traduce en una propuesta comercial poco diferenciada, en la que sus clientes tienen dificultades para llenar una cesta completa.
A Aldi se le escapan muchos consumidores a enseñas rivales: visitan sus tiendas para aprovechar descuentos o precios concretos, pero completan su cesta en otra parte.
"Aldi es un desastre. Solo hay que entrar en sus tiendas: las que yo frecuento están siempre vacías. Lidl al menos ha sabido evolucionar el modelo de tienda, aunque otra cosa es su ticket medio", apunta un alto directivo de una cadena regional de supermercados.

Interior del establecimiento Aldi en Vélez-Málaga.
¿Puede Aldi abandonar España?
Esta es la pregunta que se hacen muchos profesionales del sector. En cierto modo, Aldi parece encontrarse en nuestro país en una situación similar a la que tenía en Francia antes del Covid-19: crece, apoyada por su matriz, pero sin rentabilidad. Más allá de los Alpes, el estancamiento comenzó a inicios de 2023.
No obstante, a diferencia de Francia, el mercado español está más fragmentado y existe todavía espacio para los grandes grupos.
Un directivo de marca de fabricante nacional consultado por FRS considera que no saldrá de España por tres motivos: "Primero, su principal competidor, Lidl, tiene al mercado español en su core estratégico; segundo, el volumen de turistas y residentes alemanes y centroeuropeos en España es importante; y tercero, el grado de concentración de la distribución en nuestro país ofrece oportunidades de crecimiento".
"Lo mismo que Lidl, creo que aguantará", opina otro profesional de una multinacional dedicada a producir marca de distribuidor. "Siguen abriendo establecimientos y tienen mucho poder de negociación con los proveedores, porque, al ser surtido corto, si tienes la suerte de estar, concentran mucho volumen. Creo que conservarán mercados estratégicos como Francia y España, y más en el contexto actual, mucho más proteccionista a nivel global. Otro debate sería si les convendría una fusión, liderada por Lidl, y reorganizar las operaciones".
Según informaciones recogidas por Retail Detail, Aldi Nord (la matriz de Aldi en España, Francia y otros países) habría obtenido un beneficio neto de 1.000 millones de euros en 2023, último ejercicio publicado. De ser así, el discounter todavía contaría con algo de margen para reconducir el barco. Pero no demasiado.