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Eco-bio-orgánico: la confusión que aprovechan los 'piratas' alimentarios

No es extraño encontrarnos con una amplia variedad de productos relacionados con una tendencia saludable pero que no cumplen los requisitos del selecto 'club del bio'. La normativa es clara y estricta, y no todos los fabricantes la cumplen al cien por cien.

Un carrito de supermercado hecho con frutas y verduras
Un carrito de supermercado hecho con frutas y verduras / Redacción FRS

Lo primero cuando hablamos de alimentos biológicos, orgánicos y ecológicos es dejar claro que, legalmente, no existe ninguna diferencia entre estos tres conceptos. Son, por tanto, sinónimos.

Lo segundo es establecer alguna característica propia de este tipo de alimentación. A grandes rasgos, se trata de aquellos alimentos que están compuestos de al menos el 95% de ingredientes ecológicos y cuentan con la certificación adecuada. En nuestra legislación, el logo 'bio' de la Unión Europea.

Logotipo de los alimentos orgánicos de la UE
Logotipo de los alimentos orgánicos de la UE

Certificaciones aparte, lo que es evidente es que lo 'bio' es tendencia. Xavier Cros, responsable Shopper View de AECOC, considera el consumo de este tipo de alimentación como "un reflejo de la tendencia existente en la sociedad y la industria que nos lleva hacia un estilo de vida saludable".

Según los datos que maneja AECOC, el 68% de quienes consumen estos productos lo hace porque 'son saludables y ayudan a prevenir enfermedades'. Además el 45% comprarán más productos de este tipo (aumentará el consumo).

Cros destaca además que este consumo 'bio' es una tendencia relativamente "joven". Según el estudio, el 62% de los consumidores se ha iniciado en este consumo en los últimos 5 años. La principal puerta de entrada son las frutas y hortalizas; le siguen la leche y los zumos y después los postres. Son los productos 'de iniciación' a este tipo de consumo.

Hace unos días se celebró en Madrid la jornada 'Los alimentos ecológicos: ¿moda o tendencia?', un encuentro en el que se puso manifiesto que la alimentación biológica-orgánica se ha convertido en una tendencia consolidada de negocio en España que el retail no debe ni mucho menos pasar por alto.

Según los datos facilitados por el Ministerio de Agricultura, durante 2018 se produjo un incremento del 5% en superficie de producción ecológica, del 6% en el número de operadores y del 11% en número de industrias bio.

Asimismo, destaca el liderazgo de España en este sector, al ocupar el primer lugar en Europa en superficie de producción ecológica, con 2.082.000 hectáreas en 2017 y el cuarto del mundo detrás de países como Australia, Argentina y China. En cuanto a los operadores ecológicos, se cuenta ya con un total de 41.000 entre agricultores, industrias y comercializadores.

En cuanto a la evolución del consumo interior, esta alcanzó los 1.962 millones de euros en 2017, con un incremento del 16,4% y un gasto per cápita de 42,2 euros por habitante y año, frente a los cerca de 6 euros de hace 10 años. Una tendencia que ha colocado a nuestro país en el décimo lugar en el gasto en consumo de alimentos y bebidas bio.

Pensamos, por ejemplo, que un producto calificado como 'natural' es también orgánico, cuando no es -o no tiene por qué ser- así.

Con estos datos sobre la mesa, no es de extrañar que surjan algunos oportunistas -quizá piratas- dispuestos a aprovecharse de esta tendencia de consumo y que empiecen a ofertar como tales productos que no respeten la auténtica denominación bio-ecológica-orgánica.

De esta forma, nos encontramos con una amplia variedad de productos relacionados con una tendencia saludable pero que no cumplen los requisitos del selecto 'club del bio'. Pensamos, por ejemplo, que un producto calificado como 'natural' es también orgánico, cuando no es -o no tiene por qué ser- así. Y no solo lo pensamos como consumidores, sino que algunos fabricantes juegan con este mix de tendencias para introducir cierta nomenclatura 'bio, organic, etc.' que no hace otra cosa que alimentar la ceremonia de la confusión. Y lo mismo que pasa con el término natural ocurre con otros como 'dieta mediterránea', 'receta saludable', etc.

En cualquier cosa, existen mecanismos para detectar qué producto cumple realmente los requisitos para ser calificado como 'orgánico', y el más relevante es el sello de la Unión Europea que ilustra el cuerpo de esta noticia, que se ha convertido en el elemento más buscado por el consumidor 'bio'. Mientras los retailers avanzan en otras medidas (como puede ser la agrupación de estos productos en un mismo lineal) es la forma más segura de que no nos den gato por liebre.

EL PRODUCTO ORGÁNICO Y LA ESTRATEGIA DEL RETAILER

Pablo García de la Rica, gerente de Retail Knowledge de AECOC, tiene claro que el futuro del retail va de la mano de estos productos ecológicos. "Son estratégicos al retail nacional. Están en todas las mesas de dirección de los retailers".

De la Rica fue el encargado de presentar el informe sobre 'Los productos ecológicos en la estrategia de diferenciación del retail", en el que detalla las apuestas del retail nacional por lo 'bio', desde el empeño de Carrefour por liderar la transición alimentaria hasta el 'Caso Veritas' y sus tiendas ecológicas y sostenibles.

En su opinión, esta tendencia bio va de la mano con la preocupación por el medio ambiente en toda la cadena del sector, desde el bienestar animal -huevos de gallinas 'libres'- hasta el delivery -entrega en vehículos eléctricos'. Las prioridades de los consumidores han cambiado y los retailers tienen que estar al quite para satisfacer los nuevos modelos.

Por eso, su conclusión es clara: "No estamos ante una moda y tampoco ante una tendencia. Es una realidad y un mercado en expansión y crecimiento", sentencia recordando que el negocio bio se ha duplicado en nuestro país en los últimos 8 años y que España ocupa el décimo puesto en el ranking de consumo ecológico.

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