El mercado del cacao se estrena en 2026 con una considerable reducción de precio respecto al mismo periodo del pasado año.
El pasado 2 de enero, la cotización media internacional de esta materia prima se situó en 4.956 euros por tonelada, prácticamente la mitad de los más de 10.300 euros por tonelada registrados en la misma fecha de 2025, según los datos de la Organización Internacional del Cacao (ICCO). Una corrección significativa que pone fin, al menos de momento, a uno de los episodios más extremos de volatilidad vividos por la industria chocolatera en décadas.
El ajuste llega tras un ejercicio 2025 marcado por fuertes oscilaciones. El cacao alcanzó máximos históricos a finales de enero, por encima de los 10.800 euros por tonelada, impulsado por problemas de oferta en África Occidental y tensiones especulativas en los mercados de futuros. A partir de primavera, el precio inició una senda descendente, con un mínimo en noviembre cercano a los 4.400 euros, antes de repuntar de nuevo en diciembre. En la primera semana de enero, el cacao cotiza ligeramente por encima de los 5.000 euros por tonelada, apoyado, según Trading Economics, por factores técnicos como su inminente inclusión en el índice Bloomberg de materias primas.
Desde el lado de la oferta, persisten algunas incertidumbres. Costa de Marfil y Ghana, responsables de cerca del 60% de la producción mundial, han registrado envíos un 3,4% inferiores en el arranque de la campaña comercial, afectados por lluvias atípicas en diciembre. No obstante, las condiciones climáticas recientes han sido favorables y las consultoras especializadas anticipan una mejora de la cosecha en los próximos meses, lo que refuerza las expectativas de estabilidad en los precios.
Para los grandes fabricantes de chocolate, la caída del cacao supone un alivio tras dos años de fuerte presión sobre los márgenes. Compañías como Nestlé, Mars o Ferrero han tenido que gestionar subidas de costes sin precedentes, combinando incrementos selectivos de precios con ajustes en formatos y promociones. En el caso de Chocolates Valor, su consejero delegado, Valeriano López Adrover, reconocía el pasado octubre que la prioridad había sido "repercutir lo mínimo posible la subida al consumidor, buscando eficiencia y compensando con otras materias primas", incluso a costa de erosionar sus márgenes.
Ese esfuerzo, según el directivo, permitió contener el impacto en la demanda. "El consumo se ha mostrado resiliente. En el segmento de tabletas hemos experimentado una caída de entre un 6% y un 8%, pero sigue siendo un producto muy inelástico a las subidas de precio", explicó entonces López. Con el cacao ahora a la mitad de precio que hace un año, el sector gana margen de maniobra para estabilizar resultados y redefinir su estrategia comercial en un entorno todavía marcado por la incertidumbre en las materias primas.