La innovación en alimentación ya no puede abordarse como una suma de tendencias aisladas. Requiere método, foco estratégico y una comprensión profunda de un consumidor cada vez más fragmentado y exigente.
Con esta premisa, Malwine Steinbock, Strategy director en Food Scouting, presentó este jueves un marco de 10 palancas de negocio clave que, según explicó, "deberían guiar hoy las decisiones de innovación de cualquier empresa que aspire a construir un portafolio sólido y competitivo de cara a 2030".
Fruto de años de investigación en ferias internacionales, contacto directo con marcas y análisis de categorías en distintos mercados, el equipo de innovación y estrategia de la consultora Food Republik ha destilado estos principios como una herramienta práctica para anticipar oportunidades reales y evitar errores recurrentes en la gestión de la innovación.
Como señaló Steinbock durante su intervención, el contexto actual va mucho más allá de retos estructurales como el cambio climático o la presión sobre las cadenas de suministro. "Vivimos en un entorno de inestabilidad constante que genera inseguridad en el consumidor, y eso impacta directamente en cómo elige, compra y consume", advirtió.
A esa incertidumbre se suma la desaparición del consumidor homogéneo. Según la experta, hoy no solo conviven distintas generaciones con hábitos muy diferentes, sino que una misma persona presenta necesidades, expectativas y momentos de consumo distintos a lo largo del día: "Pensar en soluciones únicas ya no es válido", apuntó, defendiendo estrategias mucho más segmentadas y centradas en resolver problemas concretos.
En ese contexto, Steinbock alertó de uno de los errores más habituales que observa en las compañías: descartar oportunidades por considerarlas demasiado nicho: "Lo que hoy es nicho, mañana puede ser la gran oportunidad que estabas buscando", afirmó, recordando que muchas categorías hoy mainstream nacieron dando respuesta a necesidades muy específicas.
Justificar la lentitud en actuar con el argumento de que una oportunidad "no es suficientemente grande" conduce, a su juicio, a llegar tarde. "Si no planificas, si no validas temprano, pierdes tiempo, dinero y ventaja competitiva", señaló. Frente a ello, defendió la combinación de visión, método y cultura de innovación: "Cuando tienes una misión clara y un método, el camino se vuelve recto y desaparecen las dudas".
Sobre esa base, Food Scouting ha identificado 10 principios de innovación que funcionan como palancas de crecimiento y permiten traducir la teoría en decisiones concretas de producto, portfolio y posicionamiento: "No se trata de modas pasajeras, sino de un marco estratégico con vocación de largo plazo". Como concluyó Steinbock, "las tendencias son los ingredientes, pero estos principios son la receta".
Las 10 palancas de negocio que marcan la hoja de ruta
1. Longevidad: vivir más años, pero sobre todo con salud
Para Malwine Steinbock, la longevidad es hoy el gran paraguas que engloba buena parte de la innovación en alimentación. No se limita a la población sénior, sino que atraviesa todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la madurez. Según explicó, "el consumidor no solo quiere vivir más, sino mantenerse activo, funcional y con calidad de vida el mayor tiempo posible".
Esto abre oportunidades para desarrollar productos que aporten nutrientes clave en etapas tempranas, soluciones orientadas a la salud de la mujer, o propuestas dirigidas a preservar la movilidad, la memoria o la vitalidad en edades adultas.
2. Metabolismo: de la salud abstracta a la salud medible
Según la experta, el discurso de la salud se vuelve cada vez más concreto. El metabolismo se sitúa en el centro de la conversación, apoyado en analíticas, datos y una mayor comprensión del impacto de la alimentación en la prevención de enfermedades crónicas.
En la práctica, esto se traduce en productos con bajo índice glucémico, formulaciones ricas en proteína, fibras funcionales o recetas reformuladas para reducir carbohidratos simples. No solo para personas diagnosticadas, sino para consumidores que quieren anticiparse y cuidarse antes de que aparezcan los problemas.
3. Clean label: la confianza como activo estratégico
Como subrayó Steinbock, la limpieza de etiqueta ha dejado de ser una tendencia para convertirse en un factor de confianza. En un entorno donde el consumidor compara y escanea, las marcas que apuestan por ingredientes simples, reconocibles y procesos claros construyen una relación más sólida.
Productos con listas de ingredientes cortas, sin aditivos innecesarios ni edulcorantes artificiales, y con mayor trazabilidad ganan peso, especialmente en categorías muy competidas y dominadas por la marca blanca.
4. Nuevos ingredientes y sustitutos con lógica de negocio
Desde el punto de vista de Steinbock, la innovación en ingredientes responde también a retos estructurales: sostenibilidad, estabilidad de precios o seguridad de suministro. Harinas alternativas, nuevas fuentes de proteína o grasas con mejor perfil nutricional surgen como respuestas a estas tensiones.
Eso sí, la experta insistió en que cualquier nuevo ingrediente debe funcionar en sabor, textura y experiencia. Innovar no puede implicar sacrificar el disfrute ni alejar al consumidor.
5. Indulgencia sin culpa
Otro de los grandes cambios señalados por Steinbock es la reconciliación entre placer y salud. El consumidor ya no quiere alternar entre excesos y restricciones, sino disfrutar de productos indulgentes con un perfil nutricional mejorado.
Snacks, dulces o alimentos de confort reformulados –con menos azúcar, más fibra o beneficios funcionales– permiten mantener el disfrute sin la sensación de culpa posterior.
6. Tradición y nostalgia como refugio
En un contexto de incertidumbre, la experta destacó el retorno a lo tradicional como una forma de recuperar confianza y sensación de control. Comer "como antes" se asocia a una alimentación más sencilla, menos procesada y percibida como más saludable.
Recetas clásicas, procesos ancestrales o perfiles de ingredientes del pasado se reinterpretan hoy con criterios actuales para conectar emocionalmente con el consumidor.
7. Funcionalidad: añadir valor en mercados maduros
Con categorías saturadas y crecimiento limitado por volumen, Steinbock señaló la funcionalidad como una vía clara para crear valor añadido. Vitaminas, minerales o ingredientes específicos permiten diferenciar productos que, de otro modo, competirían solo en precio.
Aguas enriquecidas, lácteos con beneficios concretos o básicos de despensa reformulados son ejemplos de cómo la funcionalidad puede generar nuevas ocasiones de consumo y hábitos.
8. Experiencia sensorial: sorprender para destacar
Para la experta, "el placer sigue siendo el rey del negocio". Texturas, capas, contrastes y formatos innovadores aportan sorpresa y convierten el consumo en una experiencia memorable.
Productos que se mastican, estallan, combinan capas o reinventan categorías básicas muestran cómo la experiencia sensorial se convierte en un argumento de diferenciación clave.
9. On the go: nutrición adaptada a la vida real
Según Steinbock, el patrón clásico de tres comidas al día se diluye. Se come a todas horas y cada vez menos en casa, lo que abre oportunidades para ofrecer soluciones nutritivas, saciantes y fáciles de consumir en movimiento.
Proteínas listas para llevar, ensaladas completas o frutas y verduras adaptadas al canal impulso permiten responder a esta nueva realidad sin renunciar a la calidad nutricional.
10. Propósito y coherencia en el diseño del producto
Por último, Steinbock insistió en que innovar no es copiar lo que funciona, sino diseñar propuestas con propósito. Un producto debe responder a una necesidad real, a un momento de consumo claro y a una experiencia coherente, desde la formulación hasta el packaging.
Solo integrando estos principios de forma estratégica, concluyó la experta, las marcas pueden construir plataformas de innovación sólidas y un portafolio preparado para crecer a largo plazo.