Receta | Cómo hacer pan casero

Prepara tu propia hogaza de forma sencilla, usando harina 'normal', sin masa madre y sin necesidad de amasado

Cómo hacer pan casero
Cómo hacer pan casero

Cocinar pan casero se ha convertido en una de las tendencias más populares a lo largo del confinamiento causado por el COVID-19. Muchísimas personas se han animado a hacer su propio pan en casa. Si tú aún no lo has hecho, puedes probar con esta receta de pan sin amasado, que es fácil y da muy buen resultado.

Lo primero que necesitas es paciencia: el pan requiere, sobre todo, reposo. Y luego, solo cuatro ingredientes: harina 'normal', levadura de panadería, agua y sal. Parece que el furor por el papel higiénico de los primeros días ha ido mutando y ahora cuesta encontrar algunas harinas, como la de fuerza; y levadura fresca. Pero tranquilidad, para hacer una hogaza de pan usaremos harina de trigo y, si no encuentras levadura fresca, podrás comprar levadura seca de panadería. Ojo, no la confundas con el impulsor químico o los polvos de hornear, mal llamados 'levadura' para bizcocho.

Hogaza de pan
Hogaza de pan / Rebeca de Torres

Receta de pan casero

Ingredientes para una hogaza:

-POOLISH:

350 gramos o ml. de agua

1 gramo de levadura de panadería o 0,3 gramos de levadura seca de panadería

350 gramos de harina de trigo

-MASA:

El poolish

200 gramos de harina

12 gramos de sal

Antes de hacer la masa de pan en sí, prepararemos un fermento previo, que dará más sabor y mejor textura a nuestra hogaza. A este tipo de mezcla se le llama poolish, un nombre que se le dio en Francia en honor a los panaderos polacos, de los que aprendieron esta técnica. Consiste, básicamente, en mezclar y dejar reposar.

Templa el agua y disuelve la levadura en ella. Añade la harina y mezcla. Tapa y deja reposar unas 12 horas  a temperatura ambiente. Lo mejor es prepararlo por la noche y retomar la receta a la mañana siguiente, cuando la masa habrá crecido y estará llena de burbujitas. Es normal que tenga un olor ácido.

Pasado el tiempo de reposo, mezcla el poolish con la harina y la sal. Puedes usar las manos, una cuchara o un robot amasador. Cuando no veas restos de harina, deja reposar durante 15 minutos en un cuenco tapado. El reposo irá amasando nuestro pan como por arte de magia.

Unta tus manos con un poquito de aceite de oliva. Destapa el cuenco, estira el lateral derecho de la masa y dobla hacia el centro. Repite la operación desde la izquierda, desde arriba y desde abajo. Tapa de nuevo y deja reposar otros 15 minutos.

Repite la operación de plegado y deja reposar la masa, tapada, durante 60-90 minutos, a temperatura ambiente, hasta que esté hinchada y blandita.

En ese momento, espolvorea la encimera con harina y vierte la masa sobre ella. Estira los bordes y llévalos hacia el centro, como si quisieras hacer un hatillo. Después, sella con los dedos la parte central. Coloca un trapo limpio en un cuenco, espolvorea bien de harina sobre el trapo (para que no se pegue) y coloca la bola de masa con el hatillo hacia arriba. Tapa con otro paño y deja otros 60-90 minutos a temperatura ambiente.

Precalienta el horno a 250ºC con calor arriba y abajo, sin aire. Mete dos bandejas: una a media altura y otra en la solera del horno (apoyada sobre la base).

Pasado el último reposo, coloca la masa con el hatillo hacia abajo en una bandeja cubierta con papel vegetal. Con un cuchillo grande de sierra, haz cuatro cortes a la masa. Abre el horno, traspasa el pan a la bandeja central ayudándote del papel y echa un vaso de agua en la bandeja de la base (cuidado, que generará mucho vapor muy caliente). Cierra el horno inmediatamente y hornea 15 minutos.

Pasado ese tiempo, saca del horno la bandeja inferior, baja la temperatura a 210ºC y cocina otros 35 minutos.

Saca la hogaza, deja enfriar sobre una rejilla y disfruta de tu primer pan casero.

La Cocina de Rebeca

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